La preservación del territorio
De la Sota resolvió que seguir revoleando su pelea con el kirchnerismo podía ser contraproducente tierra adentro. Por eso, el discurso en la Unicameral estuvo plagado de anuncios de obras y apenas alguna elíptica alusión a los puentes rotos entre Córdoba y la Nación. Julio Perotti.
Eran casi las cinco menos cuarto del martes cuando pulsó enter. El mensaje tenía 136 caracteres, cuatro menos de los 140 que habilita Twitter.
José Manuel de la Sota lo había redactado con abreviaturas y el estilo de esa red social:
“Sra. el dialogo es mejor q sus monólogos p/resolver los problemas que tenemos. Aburre c/ sus ataques. Sus mjes son el opio d los pueblozzz”
En el fondo, contenía una decisión política: que fuese la última respuesta pública a Cristina Fernández de Kirchner.
Sabía, desde luego, que la Presidenta lo iba a leer. Aún cuando ella no sigue la cuenta @jmdls2011, seguramente lo iba a ver porque es usuaria frecuente de esa herramienta de microblogging , que utiliza para hacer anuncios como, por ejemplo, el cuestionado acuerdo con Irán por la Amia.
En la intimidad, De la Sota resolvió que seguir revoleando su pelea con el kirchnerismo de manera pública podía ser contraproducente tierra adentro.
Por eso, el discurso del viernes, al inaugurar las sesiones ordinarias de la Unicameral, estuvo plagado de anuncios de obras y apenas alguna elíptica alusión a los puentes rotos entre Córdoba y la Nación.
“Si me hubiese concentrado en hablar de eso, todo lo que prometí que vamos a hacer, hubiese quedado en un segundo plano”, se sinceró el gobernador ante alguien que lo visitó en el Centro Cívico el viernes al caer la tarde, cuando la pedrea azotaba la ciudad.
Hubo, sin duda, un cambio de estrategia: la recuperación de la expectativa provincial, en especial en la ciudad Capital, se convirtió en su objetivo de aquí a las elecciones de octubre.
Octubre o nada. Las urnas del recambio parlamentario son fundamentales para la proyección nacional que pretende De la Sota. Una derrota o, en el mejor de los casos, un triunfo exiguo, podrían dejar sus sueños muy maltrechos.
Aún cuando se someta al escrutinio público y de todos los sectores opositores para ver si cumple la batería de promesas que lanzó el viernes, siempre le requerirá menos oxígeno que mantenerse en el ring contra un kirchnerismo que no está dispuesto a dejarle pasar una, ni a él ni a nadie más.
La puja por la clausura de las antenas del proyecto oficialista de Televisión Digital Abierta (TDA) en el territorio cordobés revela que Cristina Fernández mandó a descargar sobre De la Sota toda la artillería.
Desde ella misma, pasando por Julio De Vido (otrora nexo entre el delasotismo y la Casa Rosada), pasando por el titular de la Administración Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Martín Sabbatella, y ayer el titular de Anses, Diego Bossio, todos lo colocaron como blanco.
Pero para De la Sota, de eso se tienen que ocupar los ministros y funcionarios. Él decidió que, al menos en público, la cuestión no va a formar parte de su agenda inmediata.
De la Sota suele revisar muy bien las encuestas y es probable que alguna de ellas le haya acercado la percepción de que la gente se está hartando de la pelea.
A la vez, la sobreabundancia de anuncios de obras es un intento por contrarrestar las malas noticias que dio el año pasado, como la tasa vial y la postergación de los aumentos a jubilados.
Sin embargo, algunas omisiones preocupan. En el discurso, no detalló la situación financiera de la provincia y se limitó a decir que tomó las previsiones para que no haya sobresaltos.
“Hemos tomado todas las medidas necesarias para que nuestra provincia siga progresando”, sostuvo.
Compromiso tan general torna complicado entender cómo va a encarar todas las obras, una de las cuestiones centrales que le achacó la oposición.
Buena parte está atada a la tasa vial, pero resulta que esta fue cuestionada por inconstitucional, según la denuncia que presentó el Gobierno nacional ante la Corte Suprema.
¿Qué va a pasar si el máximo tribunal falla en contra de la tasa? Hay preguntas con respuestas obvias.
Lo que tampoco se dijo. Hubo otras "ausencias" en el mensaje, además de la falta de referencia explícita al conflicto con la Nación y a los números del Estado provincial:
Terminal. Es un problema que heredó de la gestión de su antecesor, Juan Schiaretti. En el delasotismo sospechan que esa puede ser una piedra en el zapato si Schiaretti es, al final, quien encabece la lista de candidatos a diputados nacionales.
Monsanto. Pese a que dedicó un largo rato a cuestiones ambientales, como la forestación, nada dijo de la resistencia de la ciudad de Malvinas Argentinas a este proyecto de inversión.
TDA. La disputa con la Nación por la supuesta contaminación de las antenas de Televisión Digital Abierta tampoco estuvo presente, pese a que a la misma hora del discurso, Sabbatella le presentaba una denuncia en los Tribunales Federales de Córdoba.
Seguridad. Aunque todos esperaban alguna referencia, nada hubo al respecto, pese al reciente cambio en la cúpula de la Policía de la Provincia.
Carnaval cuartetero. La oposición reclama las cifras de lo que costó; en el gobierno insisten en que el costo fue de 3.700.000 pesos y se entusiasman con los datos de una encuesta que le dan un 61 por ciento de imagen favorable al evento. El relevamiento agrega que, para el 57,2 por ciento de la gente, si se logra instalar al carnaval como atractivo turístico, se estaría creando una nueva industria que puede crear miles de trabajos.
Alambrados y puentes. El cuidado del territorio incluye, para De la Sota, contener al peronismo, pero también mantener los puentes abiertos con figuras de la oposición, como los intendentes de Córdoba, Ramón Javier Mestre, y de Río Cuarto, Juan Jure.
Por eso, en el mensaje les dedicó a ellos, a representantes juecistas y de otras fuerzas un agradecimiento con nombre y apellido.
Preocupado por lo que, en principio, se desnudaba como un fuerte avance de De la Sota en la Capital, Mestre y sus principales funcionarios salieron a buscar micrófonos para aclarar tres cuestiones:
Que las obras son todas de jurisdicción provincial.
Que fueron acordadas entre ambas administraciones.
Y que, por ende, está bien que sea el gobernador quien las lleve adelante.
Ellos también quieren preservar el territorio sobre el que De la Sota ha posado la mirada y que, en octubre, será el principal escenario electoral de la provincia. Como siempre.

