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Pensamientos en paralelo

La alianza científico-financiera produce una brecha entre países cada vez más ricos y naciones cada vez más pobres. 

02 de mayo de 2019 a las 12:21 a. m.
Eduardo Barrionuevo*
Pensamientos en paralelo
Francisco. El Papa es un crítico del neoliberalismo y del capitalismo. (AP)

Desde el punto de vista de la geometría proyectiva, las rectas paralelas tienen un punto de encuentro. Dos pensamientos con bases filosóficas en el humanismo cristiano son el cristal a través del cual observamos la realidad.

En marzo de 1972, Juan Domingo Perón dio a conocer un documento titulado “Mensaje a los pueblos y gobiernos del mundo”. En mayo de 2015, el papa Francisco publicó la encíclica Laudato Si.

Más de cuatro décadas los separan. Intentaremos, entonces, trazar las coincidencias que los unen.

El marco del texto de Perón fue su regreso a la Argentina, y pasó prácticamente inadvertido. Envió el documento al entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kurth Waldheim, y tuvo presente en su análisis las conclusiones de una reunión realizada en la ciudad de Estocolmo, que trató la problemática medioambiental.

La Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética junto a sus respectivos aliados estaba en su apogeo.

La encíclica del papa Francisco irrumpió en pleno auge del neoliberalismo en un mundo multipolar, un grado alarmante del crecimiento de la pobreza como consecuencia directa del predominio de dicho pensamiento y, paradójicamente, un avance de nuevas tecnologías nunca antes visto en la historia de la humanidad.

La alianza científico-financiera produce una brecha entre países cada vez más ricos y naciones cada vez más pobres. Ello, junto a un planeta azotado por guerras regionales; grandes masas que huyen hacia Europa, catástrofes ambientales y la depredación de recursos naturales (tierra, agua, aire y especies vegetales y animales) signan la época.

La encíclica papal invita a “entrar en diálogo acerca de nuestra casa común, para su protección”.

Ambos advierten sobre “los graves problemas que acosan a la humanidad: contaminación ambiental, despilfarro de recursos naturales, tensión internacional, carrera armamentista”, y la relación directa entre estas crisis y la pobreza de grandes masas de la población mundial, fenómenos que afectan sobre todo a quienes menos tienen.

Perón sostiene que este derrotero marca una “marcha suicida de la humanidad” y que gran parte de los problemas “provienen de la codicia e imprevisión del sistema y abuso de la tecnología” y la promoción del “gasto que produce lucro”, ya que “se alienta al consumo de bienes innecesarios y superfluos, al despilfarro”.

El Papa advierte que esta visión impone la “cultura del descarte”. Dada la posesión sin límites de objetos materiales, infiere que el ideal del hombre exitoso consiste en tener y no en ser.

Perón y Francisco exhortan a “cambios en estilos de vida, modificando consumos y hasta renunciando a comodidades”.

“Las condiciones de vida cambian con rapidez” y a los hombres se les dificulta adaptarse a esos cambios culturales y tecnológicos. A este cambio vertiginoso, Francisco lo caracteriza como el fenómeno de la “rapidación” , un fenómeno que el español Alfonso López Quintas denomina “vértigo”. “Lo pide todo, promete todo y te deja sin nada”, afirma.

En referencia a la relación del hombre con los recursos naturales, señalan que la idea del consumo sin límites que impone el sistema capitalista afecta la biodiversidad y, en consecuencia, el hombre “mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y la tierra que le da de comer; la depredación avanza sobre el mar”.

El papa Francisco realza el valor del agua y manifiesta que acceder a ella es un derecho humano fundamental; denuncia que existe un consumo desenfrenado y que se ve afectada por una creciente contaminación, lo que en el futuro puede llegar a constituirse en motivo de enfrentamientos bélicos.

En el mismo sentido que el Papa, pero en referencia a las reservas alimentarias, lo advertía Perón en su momento.

Ambos documentos podrían ser inscriptos en la perspectiva de la actualización doctrinaria del justicialismo y de la Iglesia Católica, respectivamente, y a nuestro entender exceden el tema ecológico tal como se los identifica.

Abarcan la problemática ambiental en el marco de una visión del mundo, de los pueblos y del hombre relacionada con los sistemas políticos imperantes, a los que responsabilizan de la degradación del medio ambiente.

Por último, Francisco y Perón exhortan al compromiso de los dirigentes a nivel local, nacional e internacional, y a que los hombres de ciencia creen conciencia y la dirigencia política se decida a la acción a fin de revertir la grave situación planteada.

La visión de ambos documentos del hombre y los valores por tener presentes en un sistema político-económico, y su fin último, bien podrían constituir un punto de partida para sentar las bases de un proyecto de unidad nacional que priorice la realización del conjunto de los argentinos.

*Dirigente justicialista.