Pensamiento nacional para todos y todas
Tenemos fútbol, salud, felicidad e inclusión para todos y para todas. Y a partir de la designación de Ricardo Forster como secretario de Estado, tendremos “pensamiento nacional”.
Tenemos fútbol, salud, felicidad e inclusión para todos y para todas. Y a partir de la designación de Ricardo Forster como secretario de Estado, tendremos "pensamiento nacional", o sea el catecismo teológico del kirchnerismo para los fieles y los réprobos. Las promesas teatrales de nuestra Presidenta no tienen límites. Sin embargo, la iniciativa no es original. Todos los regímenes autocráticos buscaron y buscan en la instalación de mitos la fuente de su dominación. Y cuando se tornan más inescrupulosos, más sectarios y más desorbitados, recurren a nuevos señuelos.Lenin, el constructor de la cruel dictadura soviética, y Stalin, su continuador, recurrieron a quienes tenían condiciones para domesticar a las masas, a los "ingenieros de almas".Una década después, ya bajo el régimen nazi, Carl Schmitt, uno de sus teóricos. declaró que la ley y el derecho eran nada más que la voluntad de Adolf Hitler y que "el mito más fuerte reside en lo nacional".No era necesario recurrir a esos antecedentes. Bastaba con citar los nuestros.Al parecer, nadie advirtió a la Presidenta que el propósito de fijar canónicamente el "pensamiento nacional" fue iniciativa del presidente Juan Domingo Perón, en 1954. En ese momento, hizo sancionar al Congreso la ley 18.184, que definió a la doctrina nacional como la doctrina peronista, porque "tiene por finalidad suprema la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación".No fue una declaración retórica. Esa ley impuso a empleados públicos la humillación de afiliarse al partido oficialista como condición para conservar sus empleos. Y en noviembre de ese año, Felipe Pérez, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al frente de la intervención al Poder Judicial de nuestra provincia, declaró sin avergonzarse: "Uno de los requisitos básicos para el desempeño del juez es el de estar totalmente identificado con la doctrina nacional"; es decir, con la doctrina peronista.Para los cortesanos de esa época, quienes no adherían explícitamente a la doctrina nacional no podían considerarse argentinos.Antes, Eva Perón, con su dulce y tierno lenguaje, había amenazado: "No quedará ladrillo sobre ladrillo que no sea peronista". Y resumió su profunda filosofía política en estos términos: "Los que no son peronistas son oligarcas".Palabras más, palabras menos, son las utilizadas recientemente por Forster en su "Carta Abierta" número 16: "Los opositores pertenecen a un realismo imbuido de razones que provienen de los condicionamientos internacionales... sin vestigios de conciencia autonomista y emancipadora, cada vez más despojada de la venerable idea de plena ciudadanía modelada evidentemente por la doctrina antiestatista de los medios...".Entonces, para que todos tengamos conciencia autonómica y emancipatoria y no sigamos intoxicados por las doctrinas importadas, dispondremos del catecismo que preparará la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional.Secretaría que se parecerá, como una gota de agua con otra, al Ministerio de la Verdad, la ingeniosa creación de George Orwell en su celebre novela 1984, ministerio encargado de uniformar las creencias de los súbditos de la dictadura ejercida por el Gran Hermano.Se trata de una decisión tardía. Este gobierno tiene fecha de vencimiento. Son muchos y visibles los signos que revelan que se agotó la paciencia de quienes hasta ayer consintieron las graves irregularidades cometidas por quienes se adueñaron del patrimonio nacional como si fuera un botín de guerra.La indiferencia cedió paso a cuestionamientos que hasta ponen en duda la infalibilidad que hasta hace poco se atribuyó a la Presidenta.Como ocurrió con los anteriores gobiernos peronistas, el modelo cuya apología se hace a diario desde los despachos oficiales y desde la prensa adicta, sostenida con fondos del Estado, contiene dos historias.Una, de carácter policial. O sea la que registra el derroche de subsidios, la transferencia de activos hacia paraísos fiscales, las licitaciones con sobreprecios, el enriquecimiento ilícito de funcionarios y familiares de los jerarcas, el manejo sin control de los recursos presupuestarios.La otra, esa "que tiene carácter escénico, hecho de necedades y fábulas para consumo de patanes", en palabras de Jorge Luis Borges escritas en diciembre de 1955. Forster ha quedado a cargo de la redacción de otro capítulo de esta segunda historia, de la historia "de carácter escénico".

