Gestión urbana. Peatonales y galerías: la tonada cordobesa del Centro de Córdoba
El principal problema de los últimos años es la falta de planificación respecto del transporte publico masivo. Se ha interpretado, erróneamente, que las peatonales deben estar divorciadas de los ómnibus.
Me gusta caminar por el Centro de la ciudad de Córdoba. Sentir la historia de sus calles; sentarme en algunos de sus bares a tomar un café; disfrutar de las peatonales.
El Centro histórico es el corazón de la ciudad, con su plaza mayor, el Cabildo y la impactante catedral, esa joya colonial que los cordobeses no siempre apreciamos.
En el área central vivimos, según el último censo disponible, unos 35 mil habitantes (aproximadamente la población sumada de las localidades de Pilar, Toledo y Río Segundo; para ejemplo).
Sin embargo, y al igual que sucede en otras ciudades comparables, ¡de lunes a sábado su población se multiplica por 10! Eso significa que por el centro pasan unas 350 mil personas.
Los domingos quedamos sólo los vecinos de siempre y algunos turistas extranjeros, que podemos caminar tranquilamente y observar las cúpulas de un pasado grandioso.
A su vez, el Centro está sometido a un proceso de “gentrificación” que significa un paulatino envejecimiento de su población en comparación con otros barrios, lo cual también es un fenómeno urbano mundial.
Galerías y pasajes
En París surgieron las primeras galerías en pleno siglo XIX. Se las denominó “pasajes cubiertos”, y de allí se extendieron a muchas ciudades.
A Córdoba llegaron las primeras galerías en la década de 1920, con la inauguración del "Paseo Gath & Chaves” que en la actualidad es conocido por todos como Pasaje Muñoz. Para la década de 1940, se suma el Pasaje Central, que viene a complementar el sistema de galerías, que a partir de allí no pararía de crecer hasta la década de 1990.
Hoy, las más de 30 galerías del Centro padecen de un presente dispar: algunas (fundamentalmente las que conectan calles) mantienen el flujo de paseantes; otras luchan por no cerrar de modo definitivo ante la caída de las ventas y los locales vacíos (el promedio de vacancia dentro de las galerías es del 35%, frente a un 18% de los negocios a la calle).
Peatonales
Nací en 1970 en la clínica Chutro, cerquita del Centro. También son de 1970 las primeras peatonales de Córdoba, que son las primeras de Argentina.
Todo comenzó con las dos cuadras de San Martín entre Deán Funes y avenida Colón. Con el correr del tiempo, se fueron extendiendo, con eje en 9 de Julio / 25 de Mayo y en la peatonal que llega hasta la querida Manzana Jesuítica.
Los cordobeses queremos mucho a nuestras peatonales y sentimos orgullo por sus edificios históricos, como el colegio Nacional de Monserrat o la imponente imagen de la Catedral frente a la plaza San Martín.
Problemas y soluciones
El principal problema de los últimos años es la falta de planificación respecto del transporte publico masivo. Se ha interpretado erróneamente que las peatonales deben estar divorciadas de los ómnibus.
Y la solución en otras ciudades del mundo es bastante simple: el colectivo debe pasar regularmente por el centro, y las calles deben tener carriles exclusivos como el Sólo Bus.
Es cierto que se debe desalentar el uso de los vehículos particulares, pero jamás prohibir el paso del transporte público.
El ejemplo más claro es la calle 27 de abril, que al perder el paso de los ómnibus se convirtió en un desierto. La solución es un sistema de semipeatonales que sea complementario con las peatonales originales y las avenidas. Y que el colectivo siga pasando.
Otro problema de los últimos tiempos es el de la basura. En el centro se nota mucho el mal olor. Es una pena que el sistema de contenedores no se haya organizado como corresponde, con recolección diaria y limpieza frecuente de los mismos.
La situación actual es de grandes focos infecciosos alrededor de los contenedores varias veces a la semana. Todo esto junto a los lugares más simbólicos de la ciudad.
Finalmente, sugiero una urgente campaña para plantar árboles en las veredas; de esa forma, tendremos la sombra que a todos nos gusta. Tal como se disfruta, por ejemplo, a lo largo de La Cañada.
Perfectamente lo escribió el gran maestro Daniel Salzano: “Las ciudades se entienden caminándolas. Y en Córdoba pocas cosas explican mejor su identidad que el recorrido por sus peatonales y galerías”.
Me gusta especialmente mi café en El Quijote con un buen libro de Rubén Libros, en la galería del frente a la iglesia de Santo Domingo. Nos vemos en el Centro. Que no se pierda.
*Exdirector del Área Central de la ciudad de Córdoba (2015–2019)


