Paz, más allá de las circunstancias
En un tiempo tan difícil como el que estamos transitando, es importante que podamos estar fuertes ante la ansiedad y el desequilibrio emocional que nos hacen perder la paz interior.
Esa paz tan necesaria para poder enfrentar conflictos como el que padecemos frente a la manifestación de un virus que se ha transformado en pandemia y afecta a millones de personas en todo el mundo.
Cada día hay un sinnúmero de noticias alarmantes que vienen de todos los continentes y, cuando las escuchamos, nos producen un sentimiento negativo del que no estamos exentos.
La paz interior es saludable, ya que quita toda inquietud y nos ayuda a lograr la tranquilidad que nos permite alcanzar la felicidad.
La ausencia de paz en el mundo proviene de su ausencia en el interior del ser humano. Poco antes de dejar este mundo, Jesús les dijo a sus discípulos: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni tengan miedo” (Juan, 14-31).
Estos hombres que habían estado a su lado tuvieron que padecer, como nosotros hoy, grandes dificultades que provocaron en ellos mucho desasosiego e incertidumbre.
Esas palabras (“no se angustien ni tengan miedo”) fueron las que seguramente trajeron gran tranquilidad a sus vidas en medio de las aflicciones, y son las que también hoy pueden sosegar nuestro interior.
Les dijo: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16-33).
Es cierto que frente a las circunstancias que nos toca vivir, un sentimiento de angustia se hace presente. Hoy más que nunca es cuando necesitamos fortalecernos con paz interior.
Clamamos para que la misericordia de Dios actúe en este mundo y se detenga el avance de toda pandemia. A través de la paz interior, se consigue la paz exterior.
La comunión con Dios nos permite alcanzar la serenidad, la tranquilidad y la alegría, a pesar de las dificultades.
Podemos enfrentar la adversidad y aun tener el privilegio de ayudar a otros. Jesús dijo: “Yo he vencido al mundo”. En él somos más que vencedores. Con él vamos a poder experimentar su inmensa paz. Que Dios te bendiga.
*Pastor evangelista, miembro del Comipaz

