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Noticias que ocultan otras realidades

El ahorro por dos mil despidos del Senado nacional demandará más de un siglo para cubrir el costo de tan sólo dos decisiones de gobierno.

15 de enero de 2016 a las 12:05 a. m.
Eduardo Di Cola / Exdiputado nacional
Noticias que ocultan otras realidades

Mientras nos bombardean con informaciones sobre la triple fuga y los despidos en el Senado de la Nación, otras cosas están sucediendo en forma solapada. No las voy a caracterizar como más importantes. En definitiva, cada uno ordenará su propio palmarés conforme a lo que considere de mayor relevancia. Lo que está claro es que no son informadas en la dimensión ni en la profundidad que merecen.Una de ellas es el impacto que la devaluación tuvo respecto del dólar futuro. Hubo una muy tenue referencia a mediados de diciembre y luego silencio total.El dólar futuro es un instrumento financiero mediante el cual se asume el compromiso de devolver el dinero tomado al valor que el dólar tenga en una fecha futura determinada.Si en el período en que la operación transcurre se produce una devaluación, el impacto en pesos es exactamente equivalente al porcentaje de dicha devaluación. Esto le costó al Banco Central de la República Argentina –es decir a todos los argentinos– alrededor de 30.000 millones de pesos, que terminan engordando el bolsillo del sistema financiero.

Efectos colaterales

El otro tema es el ya vigente aumento del seis por ciento del combustible, el que se completará con otro similar en marzo. No es que no se haya informado, mucho menos que pueda pasar inadvertido.

Tampoco es que se trate de una cuestión novedosa. Bueno es reconocer que no es el primer incremento, ya hubo otros en años y gobiernos anteriores.

A lo que me refiero –y de lo que nada se dice– es al combo explosivo que implica el au­mento del precio de la nafta ­sumado a la devaluación del 
40 por ciento. Se oculta la enorme transferencia de recursos 
de toda la sociedad en favor de unos pocos grupos económicos de productores y refinadores 
de petróleo.

Veamos. Si bien el crudo de referencia se reducirá un 10%, el valor en pesos crecerá un 27% en virtud del incremento del tipo de cambio.

Un ejemplo numérico a modo aclaratorio. En el caso de los productores de petróleo de la cuenca neuquina, que por el ­Medanito recibían a principios de diciembre 735 pesos por ­barril, pasarán a recibir un 26,7% más, esto es, 931,5 pesos por barril, según el Observatorio de la Energía, Tecnología e Infra­estructura para el Desarrollo (Oetec).

En definitiva, y para no abundar en detalles, la transferencia en favor de los mencionados grupos terminará redondeando los 35.000 millones de pesos, que les son sustraídos a todos los argentinos, esto es, al consumo y, por ende, al mercado interno. Vale decir, en apenas un mes de gobierno, estas dos cuestiones nos cuestan 65.000 millones de pesos.

Está claro que lo hicieron “sin las molestas peleas y dis­putas” que nos tenían cansados de las actitudes del gobierno anterior. El “diálogo y la tolerancia” lograron evitarnos el estrés del conflicto.

Gastos y ahorros

Cada uno valorará qué rango de importancia les asigna a estas cuestiones. De todas formas quiero hacer un breve cálculo, no sin antes aclarar que no pretendo justificar situaciones que pudieran ser irregulares o pongan en duda la necesidad de la eficiencia del Estado en el cumplimiento de sus funciones.

Vamos al cálculo compa­rativo. Asignémosle un sueldo figurativo promedio de 25 mil pesos a cada uno de los dos mil hipermediáticos despidos del Senado de la Nación, lo que hace un total de 50 millones de pesos mensuales.

Es decir que será necesario ahorrar durante 1.300 meses 
–más de un siglo– el sueldo de los dos mil despedidos para compensar los 65 mil millones que el club de gerentes, enca­ramados en la conducción de Estado, transfieren a los sec­tores beneficiados con sus de­cisiones.

Dicho de otra manera, el ahorro pretendido con los despidos no es para solucionar problemas preexistentes como se dice de manera oficial, sino para generar las condiciones políticas de “confianza hacia el mercado”.

La idea es mostrar una voluntad inquebrantable de cumplir con los pagos de la deuda que empiezan a tomar y beneficiar a  la vez a los sectores concentrados de la economía de donde precisamente provienen esos gerentes ubicados en puestos clave. Además se exhibe la disposición de llegar a la represión, si las circunstancias así lo exigieran.