No sólo de pan vivirá el hombre
Esa plenitud no sólo se alcanza procurando el alimento natural, que es tan necesario, sino además buscando el alimento espiritual, que también es muy importante para desarrollar la vida.
El ser humano siempre ha necesitado proveerse de sus necesidades alimenticias, fundamentalmente para conseguir energía y de esta manera desarrollarse para tener un buen vivir. La vida es sostenida por los alimentos. Y los nutrientes que estos contienen son las sustancias elementales que los seres humanos necesitamos para tener una existencia que sea saludable.El buen vivir está condicionado por una buena alimentación. Tener una vida sana es lo que todos queremos. El hombre depende de su ambiente para asegurar sus necesidades fundamentales de alimento y alcanzar de esta manera la plenitud que tanto desea.Esa plenitud no sólo se alcanza procurando el alimento natural, que es tan necesario, sino también buscando el alimento espiritual que también es muy importante para desarrollar una vida abundante.Alimentarnos espiritualmente nos permite tener la fortaleza necesaria para poder cumplir con las tareas que tenemos que realizar cada día. Jesús dijo "no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".Así como necesitamos alimento físico para tener fortaleza física, necesitamos también alimentarnos espiritualmente de la palabra de Dios, que es el alimento que nos va a proporcionar la fortaleza interna que tanto necesitamos.El materialismo está a la orden del día y produce en el interior del ser lo que se ha dado en llamar la angustia existencial, que se caracteriza por la presencia de un gran vacío espiritual.El consumismo hoy domina la mente y los corazones de millones de personas, que buscan de esta manera obtener la felicidad para sus vidas, pero a la corta o a la larga terminan dándose cuenta de que no es lo material lo que da la verdadera paz y tranquilidad que tanto se anhela.Por tal motivo, hoy más que nunca es necesario acercarse a Dios, quien es realmente la fuente de vida.
Espíritu y vida
Una vez, Jesús dio de comer a una enorme multitud de gente, aunque tenía sólo cinco panes y dos pescados. Luego les dijo: “Yo soy el pan de vida”. Y añadió: “Las palabras que les he dicho son espíritu y vida”.
Ante tales afirmaciones, muchos de sus seguidores lo abandonaron y volvieron a su vida anterior, diciendo: “Estas son palabras duras; ¿quién las puede aceptar?”
No pudieron entender lo que les decía el Señor porque sólo se fiaban de su razonamiento natural.
Pero uno de sus discípulos, Pedro, que conocía al maestro y lo entendía, exclamó: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.
Muchas veces, ante situaciones difíciles y frente a la imposibilidad de poder resolverlas, las personas nos hacemos esta misma pregunta: ¿a quién iremos?
La repuesta está en ir al que, como él mismo lo dice, se especializa en las cosas imposibles, al que puede solucionar lo que humanamente nadie puede solucionar.
Cristo nos ofrece una vida saludable, llenándonos con su amor y trayéndonos paz. Sólo tenemos que acercarnos a él, ofrecerle nuestro corazón, para que él pueda ocuparlo y así recibiremos el alimento espiritual que definitivamente nos va a fortalecer, llenando así todo vacío existencial. Dios nos bendiga.
* Pastor evangélico, miembro del Comipaz

