Mamilla, un ejemplo a imitar
Para que Córdoba cuente con un centro comercial a cielo abierto que atraiga a propios y visitantes, hay que avanzar sobre propuestas claras, concretas y sustentables en el tiempo.
Cuando en Córdoba observamos con pena y tristeza un centro que cada día muestra una mayor imagen de atraso y abandono –convertido en una zona roja durante la noche; en tierra de nadie, con persianas bajas, totalmente a oscuras y alejando a potenciales visitantes–, en otros lugares
del mundo los históricos centros, denominados “shopping a cielo abierto”, van alcanzando una jerarquía que los hace competidores directos de los tradicionales centros comerciales cerrados.
Tal el caso, por ejemplo, del Mamilla Mall, un enorme centro comercial a cielo abierto que conecta Jerusalén occidental con el centro de la ciudad vieja, en Israel. Se trata de varias cuadras con tiendas, cafés, restaurantes, hoteles, estatuas, baños públicos y hasta una piscina cubierta.
Mamilla (del árabe, “que viene de Dios”) es un centro de muy alta calidad, que forma parte de la remodelación del barrio homónimo, en un lugar muy popular, de fácil acceso a la puerta de Jaffa y que está abierto al público todos los días.
Por la noche, el paseo se transforma. Totalmente iluminado y con las puertas de sus negocios abiertas de par en par, ofrece una opción irresistible para miles de turistas y residentes autóctonos, quienes disfrutan de las distintas alternativas que se les presentan a cada paso.
Es un caso digno de imitar por los frentistas y funcionarios que en la ciudad de Córdoba tenemos la obligación de revalorizar y poner en un nivel de expectativa a nuestro desacreditado centro.
Es cierto que cuando se habla de “centros comerciales a cielo abierto” se hace referencia, en general, a los centros tradicionales que han quedado relegados desde la irrupción de este nuevo modelo de emprendimientos cerrados que ofrecen todas las comodidades y el confort que el consumidor pretende al salir de compras.
Más aún, en todos los países con shopping cerrados, hay entidades que se ocupan de este tema, asesorando y apuntalando con gestiones de financiación a los comerciantes y particulares que ocupan posiciones en los centros afectados. En la Argentina, esa tarea nada sencilla la cumple la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came).
Un shopping cerrado es propiedad de una sola empresa, que dicta las normativas que lo rigen y gestionan, en general con un eficiente gerenciamiento. En los centros tradicionales, en cambio, hay cientos de propietarios y, por ende, también hay cientos de opiniones.
Por lo general, los comerciantes son locatarios y se hace difícil consensuar proyectos. De todos modos, es el municipio el que debe tomar la iniciativa o recibir con buena disposición las inquietudes de los comerciantes y canalizarlas hacia un objetivo común.
Lo sostuve en una nota anterior en este mismo medio y lo reitero cuantas veces puedo: es imprescindible revalorizar la zona céntrica de la ciudad. Y para que ello ocurra, no hay otra salida que competir con los shopping cerrados.
A favor del centro. El centro tiene a su favor una serie de factores que merecen mencionarse: 1) un centro histórico atractivo (un sector fue declarado Patrimonio de la Humanidad); 2) una excelente y variada oferta cultural; 3) amplia oferta comercial (rubros para todos los gustos); 4) lugares de entretenimiento; 5) variada oferta gastronómica.
Para que Córdoba cuente con un centro comercial a cielo abierto que atraiga a propios y visitantes, hay que avanzar sobre propuestas claras, concretas y sustentables en el tiempo. Por ejemplo, las siguientes:
1) Promover una concertación pública-privada que trabaje fuertemente, en primera instancia, sobre una contribución por mejoras por parte de los comerciantes.
2) Que las autoridades municipales tomen el tema con la seriedad que corresponde y dejen de poner parche sobre parche.
3) Concientizar a los locadores para que ofrezcan sus locales a precios razonables,
dejando de lado sus intereses personales y favorezcan el bien común.
4) Los estados nacional, provincial y municipal deben desprenderse de algunos inmuebles de su propiedad (Correo Central, Museo de la Mujer, Sanidad Pública) para aumentar la oferta privada. En esos edificios, pueden funcionar numerosos locales comerciales.
5) Consensuar un diseño que responda a conceptos similares y que convierta al centro en un espacio de alto impacto visual y originalidad.
6) Trabajar en comunión con todas las entidades creadas para tener un centro que se pueda visitar, recorrer y disfrutar las 24 horas.
7) Instrumentar un sistema de transporte público de pasajeros eficiente, que desaliente el uso del auto particular para llegar al centro.
8) Incentivar en el sector comercial la necesidad de invertir en locales gastronómicos (bares, restaurantes) categorizados y elegantes (el recuerdo de Hamilton es un ejemplo válido).

