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Conmemoración. Los justos de las naciones: el valor de elegir el bien en tiempos de oscuridad

No es una fecha más en el calendario: es un llamado urgente y permanente a la memoria, a la enseñanza y al compromiso activo con el “Nunca Más”.

28 de enero de 2026 a las 12:01 a. m.
Ariela Szpanin
Los justos de las naciones: el valor de elegir el bien en tiempos de oscuridad
Gente visitando el Monumento y Museo Auschwitz-Birkenau, un antiguo campo de concentración y exterminio nazi alemán, en Oswiecim, Polonia, el domingo 26 de enero de 2025. (AP Foto/Czarek Sokolowski)

Cada 27 de enero, el mundo recuerda la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau en 1945 y rinde homenaje a las víctimas del Holocausto.

No es una fecha más en el calendario: es un llamado urgente y permanente a la memoria, a la enseñanza y al compromiso activo con el “Nunca Más”.

En ese marco, también es imprescindible recordar a quienes, aun en los tiempos más oscuros de la humanidad, eligieron salvar vidas. Son los llamados justos de las naciones: hombres y mujeres no judíos que, arriesgando su libertad y muchas veces su propia vida y las de sus familias, protegieron, escondieron y ayudaron a escapar a personas perseguidas por el régimen nazi.

Como escribió Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz: “Ocurrió, por lo tanto puede volver a ocurrir”. Esta advertencia no es una frase del pasado, sino una señal de alarma para nuestro presente. Los discursos de odio, la deshumanización del otro, el antisemitismo, el racismo, la xenofobia y la intolerancia no desaparecen solos: crecen cuando la sociedad los naturaliza o los relativiza.

También Elie Wiesel, premio Nobel de la Paz, nos dejó una enseñanza fundamental: “La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio alienta al verdugo, nunca al torturado”. Los justos de las naciones encarnan exactamente lo contrario del silencio: eligieron actuar cuando la indiferencia era el camino más fácil.

Recordar el Holocausto no es sólo honrar a las víctimas; es también interpelar nuestro presente. Por eso, la memoria no puede ser sólo conmemorativa: debe ser educativa y preventiva. Enseñar lo que ocurrió, cómo fue posible y qué señales lo anticiparon es una responsabilidad del Estado, de las instituciones educativas, de los medios de comunicación y de la sociedad en su conjunto.

Desde Córdoba renovamos este compromiso cada día.

Nuestra historia reciente nos enseñó que el odio, la persecución y la violencia política no comienzan de un día para el otro: se gestan en la deshumanización, en la estigmatización y en la justificación del daño al otro.

En un mundo atravesado por nuevos conflictos, por expresiones de extremismo y por el terrorismo que busca sembrar miedo y división, el mensaje de los justos de las naciones cobra una vigencia extraordinaria.

Nos recuerdan que no alcanza con no hacer el mal: también es necesario actuar frente a la injusticia.

Hannah Arendt advirtió sobre la “banalidad del mal”, esa capacidad de los sistemas totalitarios de convertir el daño en rutina administrativa. Los justos rompieron esa lógica: demostraron que la conciencia individual puede y debe resistir incluso frente a estructuras de terror.

Desde la Argentina, país que hizo de la memoria, la verdad y la justicia una política de Estado, sabemos que el silencio social, la indiferencia y la negación son formas de complicidad.

Por eso, a 81 años de la liberación de Auschwitz, honrar a las víctimas del Holocausto y a los justos de las naciones es reafirmar un compromiso: no tolerar nunca más el odio como discurso político, no aceptar nunca más la discriminación como forma de convivencia, no mirar hacia otro lado frente a la violencia y al terrorismo.

La memoria no es mirar al pasado: es defender el futuro. Y el ejemplo de quienes eligieron el bien cuando todo empujaba al mal nos recuerda que, aun en los contextos más difíciles, cada sociedad se define por las decisiones que toma y por los valores que decide sostener.

Porque el “Nunca Más” no es sólo una consigna histórica: es una tarea cotidiana.

Legisladora provincial