Los científicos y el “ranking”
Los filósofos han planteado preguntas fundamentales pero nunca han dado la respuesta definitiva sobre, verbigracia, qué es el tiempo o el infinito.
La gloria de la ciencia árabe fue más tardía que la de Grecia y de Roma, pero su relevante peso no tuvo tanto rating . Citemos un par de sus genialidades sólo del siglo XI:
Ibn Sina (Avicena), "el príncipe de los médicos", con su monumental libro El arte de la curación . Umar Kayyam, que con su tratado de álgebra esbozó el binomio de Newton 500 años antes y comenzó con las resoluciones de las ecuaciones de tercero y cuarto grado, fórmulas que hallaron Tartaglia y Cardano casi cinco siglos después, y ya con una polémica entre ambos en torno de la autoría.
Además, dicho filósofo y matemático árabe llegó a intuir algunas proposiciones de las geometrías no euclidianas, de principios del siglo XIX. (Imaginen geometrías donde la distancia más corta entre dos puntos no es una recta).
Ortega y Gasset, en una nota al pie de sus Obras completas , se queja así: "Apenas hay uno o dos conceptos en Martin Heidegger que no preexistan a veces con anterioridad de 13 años en mis libros. Por ejemplo, el concepto de vida como inquietud, preocupación e inseguridad se halla en mi obra Meditaciones sobre El Quijote , ¡publicada en 1914!".
Y añade otra queja: "Vivir es, de cierto, tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él. ¿De quién es esto; de Heidegger en 1927, o publicado por mí en La Nación de Buenos Aires en diciembre de 1924; y luego en el tomo VII de El espectador ?".
Se ve que no le interesaba mucho el rating , aunque utilizaba la prensa, pues agrega a la protesta, que está en letra muy chiquita, que ha callado muchos años y que no volverá a repetir esa nota.
El existencialismo, que renació después de la Segunda Guerra Mundial, robó cámara con Jean Paul Sartre, y además del Mayo Francés, con su difusión periodística y sentadas por parte de docentes y alumnos.
Pero el fundamental principio sartreano, "la existencia precede a la esencia", estaba ya implícito en "el hombre de carne y hueso, ese hombre que vive, sufre y muere; y, sobre todo, que muere", en la obra Del sentimiento trágico de la vida en el hombre y en los pueblos , 1913, de Miguel de Unamuno. Aquí, el hombre es definido como un principio de unidad y continuidad.
Claro, hasta hoy, arrodilladas en lugar de sentadas, todavía algunas humildes mujeres lavan la ropa en arroyuelos de Galicia. Y en Alemania, en Francia e Inglaterra, subsiste el concepto de que los capos de la filosofía son ellos.
En lo tocante al ranking de los libros, Henri Bergson, a su Ensayo sobre lo cómico , 1900, tuvo que cambiarle el título por el de La risa para que tuviese más salida. Y si hoy, otro filósofo escribe un manual sobre filosofía, le conviene titularlo: La filosofía no sirve para nada . Seguro tendrá más rating y no habrá mentido, pues dicha ciencia no sirve. Son las otras ciencias las que la sirven.
Los filósofos han planteado preguntas fundamentales pero nunca han dado la respuesta definitiva sobre, verbigracia, qué es el tiempo o el infinito, el alma, el bien, o cómo deben ser las leyes argentinas.
Ahora nos metimos en un berenjenal porque, si las redactaran historiadores junto con sociólogos y letrados, resultarían excelentes pero se cumplirían poco.
Si fueran creadas por poetas, sus metáforas serían fáciles de tergiversar. Si le tocase hacerlas a un filósofo, tendría que balancear, como hizo Solón, entre las mejores leyes que se pueden dar y las mejores que aquí se pueden aceptar.
*Periodista.

