Temas del día:

Ley de Glaciares: Setenta y dos manos

Los Senadores deciden el destino de la reserva de agua pura más importante de Argentina: su ambiente glaciar y periglacial. Opinión del geólogo Carlos A. Seara.

29 de septiembre de 2010 a las 03:48 p. m.
Carlos A. Seara*
Ley de Glaciares: Setenta y dos manos

El 29 de setiembre de 2010 será un día memorable. Todos los argentinos, hasta los de los rincones más remotos, depositaremos nuestro futuro con sus sueños, esperanzas y ambiciones en manos de los Senadores de la Nación quienes decidirán, de cara al futuro, el destino de la reserva de agua pura más importante con que cuenta la Argentina: su ambiente glaciar y periglacial.

Setenta y dos manos oprimirán botones y según sea la distribución de ellas, habrán signado nuestro destino como Nación soberana o como factoría de poderosos intereses externos.

Nuestros senadores surgidos de las entrañas mismas de sus respectivas  provincias, tendrán la responsabilidad irrenunciable de ese resultado que marcará un antes y un después en sus relaciones con sus representados y con el ambiente que los vio nacer y en cual crecieron.

Es que ellos, también se nutrieron de la prodigiosa leche de la Pachamama, condensada en la quietud y el silencio de las alturas, allá donde la nieve se hace hielo eterno y éste se preserva inmaculado.

No ose el hombre intervenirlo, así lo preceptúa el Protocolo de Kyoto que advierte sobre la fragilidad de los sistemas climáticos de montaña en franca referencia al ambiente glaciar y periglacial.

En ellos convive el hielo con la roca desnuda, con el viento implacable, con térmicas bajísimas, con mares de rocas carcomidas por el frío que se mueven lentamente vertiente o corriente abajo, gracias a la plasticidad del hielo, ese comportamiento natural de carácter físico, maravilloso, que lo coloca en el límite entre lo sólido y lo plástico y que le permite fluir respetando, en parte, las propiedades del estado líquido.

Todo este enorme patrimonio quedará en las manos de los señores senadores quienes decidirán si es más importante la preservación del bien para el crecimiento y desarrollo de las futuras generaciones o la dilapidación y contaminación por parte de multinacionales mineras cuyo objetivo es el saqueo y el propio y exclusivo beneficio.

Los que desde hace años hemos abrazado la causa ambiental como una manera armónica de convivencia con todo lo natural y el común de la gente que advierte el rumbo de nuestros países signados por el colonialismo secular, instamos a los representantes que en alguna oportunidad elegimos, que en esta ocasión, ellos nos prefieran y prioricen al pueblo por sobre las mezquindades de la “Banelco Barrick”.

Los Senadores tienen la oportunidad de devolverle a la gente, con un gesto que los enaltecería, los esfuerzos y sacrificios que realizan a diario, habitando zonas marginales, olvidadas, carentes de las más elementales infraestructuras, donde los gobiernos brillan por su ausencia.

*Geólogo.