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La odisea jurídica de los jubilados

El sistema previsional les paga con ingratitud después de que estas personas trabajaron durante toda la vida para engrandecer al país.

10 de mayo de 2014 a las 12:04 a. m.
Diego Mestre*
La odisea jurídica de los jubilados

En la Argentina del “modelo”, en el país de la “década ganada”, los jubilados que reclaman la actualización de sus haberes son víctimas del “chicaneo” de un gobierno que se les burla en la cara.

Diego Bossio, titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), dijo que para 2016 ya no habrá juicios de jubilados contra el Estado. Y que las sentencias a favor de los jubilados se están pagando "en tiempo y forma". Remarcó que "el organismo realiza un gran esfuerzo año a año para cumplir con sus obligaciones y pagar las sentencias que corresponden, lo antes posible", y destacó que "se redujo el stock de sentencias previsionales, porque si bien aún existen causas en trámite, los juicios están disminuyendo". Quisiera saber: ¿qué opinan medio millón de jubilados que esperan justicia?

Los tribunales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del interior del país acumulan unas 550 mil demandas, sin incluir los recursos presentados por los retirados o pensionados de las Fuerzas Armadas, Policía o fuerzas de seguridad. Además, existen más de 50 mil sentencias a favor de jubilados que fueron apeladas para no desembolsar un peso.

La Anses que maneja Bossio apela de forma automática las sentencias que benefician a los jubilados. Estas “chicanas” producen indignación. Tal vez a Bossio no le importe que muchos de los beneficiarios de las sentencias probablemente exhiben un estado de salud deteriorado y no tengan la fuerza necesaria para enfrentarse al kafkiano aparato estatal. Tal vez el director de Anses no entienda la desesperanza que produce realizar trámites que duran hasta seis años para lograr tan sólo lo que corresponde.

El sistema previsional les paga con ingratitud después de que estas personas trabajaron durante toda la vida para engrandecer al país. Y en los últimos años de su existencia, transitan una odisea jurídica de dimensiones hercúleas. Bossio debe creer que son eternos. O tal vez se imagina que algunos podrán gozar de sus haberes en el más allá (La propia Anses informó que el 21 por ciento de las sentencias que paga no benefician al titular).

Deberíamos increpar a este gobierno por el destino de los fondos de la seguridad social. Parte de ellos sirve para financiar la asignación universal por hijo, el programa de netbooks Conectar, las pensiones no contributivas, el programa de viviendas Procrear, la tarjeta Argenta y el auxilio al Tesoro nacional.

A los fondos del sistema previsional, los destinan para cosas que poco tienen que ver con su función. Quitarles seguridad a los jubilados para solventar otras cuestiones se parece a una malversación de fondos. ¿No debería comprar las netbooks el Ministerio de Educación? Y las viviendas Procrear, ¿no deberían depender de Planificación? ¿Qué decir de la tarjeta Argenta?

Desde el Gobierno nacional, podrán maquillar la realidad. Pero en nuestro sistema previsional existen 550 mil demandas que esperan resolución y más de 50 mil jubilados que sufrieron la apelación de una sentencia que los favorecía y deberán esperar muchos años para que se haga justicia.

El colapso del fuero previsional es literalmente aplastante (algunos edificios sufren problemas estructurales debido al peso de los expedientes que esperan resolución).

Me pregunto: ¿qué oportunidad de ayudar a su pueblo tiene un gobierno que niega los problemas o los disfraza.

Algunos funcionarios nacionales parecen vivir en una dimensión paralela, donde la información es constantemente manipulada para trazar conclusiones que le sirvan al modelo. Un modelo que se sirve a sí mismo.

*Diputado nacional por la UCR.