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Jubilaciones y realismo mágico

La Sala III de la Cámara Federal de la Seguridad Social afirmó que el primer haber de un jubilado debe ser reajustado al 70 por ciento del promedio actualizado de sus últimas 120 remuneraciones. Juan Gabriel Flores.

03 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Juan Gabriel Flores (Magíster en Política y Gestión Pública)
Jubilaciones y realismo mágico

La Sala III de la Cámara Federal de la Seguridad Social afirmó que el primer haber de un jubilado debe ser reajustado al 70 por ciento del promedio actualizado de sus últimas 120 remuneraciones. El fallo optó por fijar ese porcentaje, tras descartar otras opciones. Esa alternativa es funcional al gobierno de Cristina Fernández. Doy razones. Si bien es cierto que podemos argumentar que el 70 por ciento es lo que corresponde, atento a que es lo que establecía la anterior ley de jubilaciones, no es válido interpretar que ese porcentaje sea el que garantice el principio constitucional del artículo 14 bis sobre jubilaciones y pensiones móviles.Al no tener la ley 24.241 una norma específica que dé forma al principio constitucional, la Cámara optó por el porcentaje que fijaba la ley anterior. Y manifiesto que optó, porque también podría haber escogido el 82 por ciento móvil fijado para el Poder Judicial, el servicio exterior y los docentes e investigadores o el ciento por ciento móvil dispuesto para los miembros de la Corte Suprema de Justicia y el presidente de la Nación.Digo que esa opción ha sido funcional al Gobierno por generar un blindaje jurisprudencial a posibles demandas por parte de jubilados en pos del reclamo de una jubilación digna, en una coyuntura que encuentra a la Presidenta vetando el 82 por ciento móvil.¿Significa que la Cámara, a sabiendas, manipuló la ley para favorecer al Gobierno? Es imposible responder, porque si bien es cierto que la decisión es funcional al Gobierno, también es cierto que los jueces –al igual que cualquier miembro de la sociedad– son poseedores de un conjunto de preconceptos morales, de justicia, de legalidad, ideológicos, políticos... Por lo tanto, descubrir la motivación es una quimera.Algún dogmático puede pensar que la herejía que he profesado al decir que los jueces optaron por una solución y no por otra, debiera ser castigada con un severo llamado de atención. A ellos les digo que los jueces –al momento de fallar– más que un trabajo técnico, aséptico y lógico, lo que realizan es un trabajo que tiende hacia la sentencia a la que ellos quieren llegar, manipulando el contexto jurídico.