Hay cosas peores
Presiones familiares. Los adolescentes son sensibles a lo que se espera de ellos.
Queridos papá y mamá: Lo primero es pedirles perdón por haberlos preocupado. No recibieron noticias mías antes porque dediqué mucho tiempo para pensar en la decisión más importante de mi vida.No sabía cómo iban a reaccionar ustedes; entonces, dudé mucho y al final elegí escribirles esta carta. Sí, una carta manuscrita; pensé que sería la manera más afectuosa de decirles cómo me siento y lo que ocurre. Espero que no se enojen con su hijo, que los quiere tanto.Les cuento:Me voy de casa; descubrí el amor de mi vida. Estoy profundamente enamorado y para siempre. Ella tiene 47 años (30 más que yo) y cuatro hijos: dos chicas y dos varones. Todos son cariñosos conmigo y apoyan nuestra relación, a pesar de que soy bastante menor que ellos.Mi gordita pudo reencontrarlos hace poco, al regreso de un largo viaje en el que buscaba su identidad. Sin embargo, ahora es distinto; está conmigo y juntos saldremos adelante. Sólo faltan algunas autorizaciones del juez para conservar a los chicos y, claro, buscar algún empleo.Lo cierto es que con ella descubrí un mundo distinto, relajado y sin ataduras, donde hacer lo que uno quiere y sin responsabilidades no es tan malo como mucha gente cree.Buscando nuestro nido de amor, decidimos mudarnos con los chicos a un lugar solitario en las Sierras, donde una expareja de mi gorda nos prestó una casa abandonada. No es linda, pero con buena vibra, en poco tiempo estará habitable.Después de acomodarnos en el sector que todavía no se derrumbó, comenzamos a planear actividades laborales. En realidad, no llegamos a ninguna conclusión, pero estoy seguro de que pronto surgirá algo maravilloso.Como estamos convencidos de la inutilidad del colegio, resolvimos que yo abandone el secundario; mis hijastros lo hicieron también en su momento y son felices.Ayer tuvimos el primer inconveniente: bajamos al pueblo porque a mi dulce amor le atormentaba un dolor de muelas. Su dentadura está muy deteriorada por el cigarro y el alcohol, pobrecita. Caminamos dos horas para enterarnos de que el dispensario médico cierra los sábados. Terminamos usando un remedio casero de un vecino, que no sólo la alivió, sino que le provocó alucinaciones. Terminó durmiendo hasta tarde, por lo que yo me encargué de preparar el mate cocido. Las chicas ya lloran de hambre; es extraño, porque con el tiempo se iban a acostumbrar, pero por ahora insisten en comer cada día.Yo también estoy flaco, pero no se inquieten; este proyecto familiar tiene gran futuro.Como colapsaron las cañerías, me encargué de cavar un pozo que servirá de letrina. Tiramos cenizas con cada uso, así el olor no es tan penetrante. Justo hoy, varios comenzamos con diarrea.Ayer llegaron unos amigos de mi gordita, que se quedarán unos días con nosotros. Se ocultan de otros señores que los persiguen (parece que quieren cobrarles algo). Fue con suerte, porque trajeron comida y agua.Papis, estoy descubriendo una vida alejada del ruido y de los problemas de la ciudad. Creo que este sitio sería perfecto si no hubiera tantas arañas y víboras. Ya pasé un susto, que solucioné cortando la piel de mi brazo con una navaja y dejando sangrar. No dolió tanto.Estoy seguro de que ustedes, con su infinito amor de padres, van a entender esta nueva realidad junto a mi dulce compañera y sus encantadores hijos.Hasta la próxima carta, les dejo muchos besos, Leandro.PD: Nada de lo anterior es cierto. Como les había prometido, pasé el finde en casa de mi amigo Mati. Quería que supieran que hay cosas peores que llevarse 12 materias en el último año del secundario, y con 17 amonestaciones. Sólo les pido que no me nieguen un abrazo cuando nos veamos.Más besos, Leandro. * Médico

