Hay cenizas en el viento
Reformar la Constitución en una sociedad crispada y dividida no sería una medida adecuada. Gabriel Horacio Huespe.
Ha comenzado a instalarse en la opinión pública la idea de que es necesario reformar nuestra Constitución Nacional. Debemos entonces abordar un aspecto fundamental. ¿Nuestra comunidad entiende que es necesario una reforma?, o ¿esto es simplemente una avanzada del Gobierno en sus aspiraciones de poder? Es importante saber que, de acuerdo al artículo 30 de nuestra Carta Magna, técnicamente una reforma constitucional consta de etapas que deben de ser cumplidas inexorablemente.La primera etapa es preconstituyente. El Congreso de la Nación debe declarar la necesidad de reforma con al menos el voto de dos terceras partes de sus miembros. Mayoría agravada calculada sobre los integrantes totales de cada cámara. Esto significa que el nuevo Congreso –pos 23 de octubre– será el que deba tomar esta decisión. ¿Nuestra sociedad sabe cabalmente quiénes son, con nombres y apellidos, los aspirantes a las bancas que levantarán sus manos para reformar la Constitución? Lo primero que deberían haber hecho los candidatos es una manifestación pública y de manera expresa acerca de cuál es su postura respecto de este tema. Por sí o por no, cuál es su posición. Para que luego su votante no se sienta traicionado, y una posible reforma no carezca de legitimidad.El Congreso con la mayoría agravada dicta la ley declarativa de la necesidad de reforma, la que debe pronunciarse sobre su alcance, si ésta debe ser total o parcial, cuáles son las pautas para la convocatoria a elecciones de convencionales constituyentes, número de constituyentes, plazos, etcétera.Segunda etapa, ¿quién reforma la Constitución? Una Convención Nacional Constituyente, elegida según las pautas establecidas por la ley declarativa de necesidad de reforma. Se llama a comicios, y el elector decide con su voto cuál es la hoja de ruta, el proyecto de país que quiere, de acuerdo a quien elija como su voz dentro de la Convención. La tercera etapa se materializa con la reunión de la Convención Nacional Constituyente, conformada por los miembros que el elector ha decidido. Su trabajo será reformar la Constitución, y el resultado de su labor será nada menos que la determinación del vértice máximo de nuestra legalidad. Es el acto de soberanía del pueblo más importante en democracia. ¿Es necesario? Todo ciudadano responsable y consciente de la soberanía de su voto debe preguntarse: ¿existe la necesidad de reforma? Veamos. El ejercicio del poder constituyente originario se dio soberanamente para otorgarnos una Constitución, mientras que el ejercicio del poder constituyente derivado se puede dar cuantas veces la comunidad crea conveniente para plasmar sus anhelos adaptándolos al contexto histórico. Considero que éste no es el contexto político y social adecuado. La Carta Magna vigente contempla todas las corrientes de pensamiento filosófico que han influenciado nuestra historia, amalgamadas una tras otra y no excluyentes entre sí. Tenemos entonces una Constitución de clara fe liberal en sus declaraciones, derechos y garantías en defensa del individuo frente al absolutismo estatal. Se encuentra incorporado el constitucionalismo social como reconocimiento de debilidades sociales y protecciones muy concretas, y a partir de la reforma de 1994 los llamados derechos de la tercera generación tienen su amparo constitucional. En el preámbulo tenemos un rezo laico que nos indica nuestro norte como país.Desde mi punto de vista, los gobiernos que en su concepción del poder soslayan las opiniones minoritarias, las prácticas plurales y actitudes de consenso no generan un contexto favorable. Reformar la Constitución, en una sociedad crispada y dividida como pocas veces ha sucedido en la historia argentina, no sería una medida adecuada.Sería prudente posponer el planteo de una reforma constitucional hasta tanto los argentinos comprendamos, como pueblo, que aún podemos ser hermanos y compatriotas en el disenso. Como bien lo dice Jorge Luis Borges en su conocido Poema conjetural , hoy en nuestro país "noto que hay viento, y hay cenizas en el viento".

