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Gestos poco auténticos

No todos los gestos políticos son producto de cambios genuinos. Ricardo Trotti.

04 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Gestos poco auténticos

No todos los gestos políticos son producto de cambios genuinos. A veces, son resultado del oportunismo, necesidades o presiones, y otras, cortinas de humo.

En la semana que pasó se sucedieron varios de estos gestos en el mundo. Entre ellos, se destacan el del presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien perdonó a varios periodistas condenados a prisión y a pagar millones de dólares de multa; la renuncia de las narcoguerrillas colombianas Farc a cometer secuestros, y el anuncio del gobierno de Corea del Norte de que paralizará su programa nuclear a cambio de comida.

Jamás el mundo se hubiera imaginado que los tomates orgánicos tendrían más fuerza que las bombas atómicas. En un giro de 180 grados en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte, el nuevo líder Kim Jong -un prefirió dejar de enriquecer uranio a cambio de 240 mil toneladas de alimentos. Pero habrá que ver si el régimen no seguirá presionando con ensayos nucleares apenas sacie su hambre.

El “buen” gesto de las Farc es puro oportunismo. Anunciaron que dejarían la práctica de los secuestros al mismo tiempo que sus guerrilleros aumentaban los atentados. No es la primera vez que engañan. Ahora buscan neutralizar a multitudes que protestan contra ellos y generar confianza para un eventual plan de paz con el gobierno. Dudo de que el presidente Juan Manuel Santos negocie mientras las guerrillas no muestren un cambio total de actitud.

El gesto de Correa está lejos de ser un cambio de filosofía hacia el respeto de la libertad de expresión. Fue, en todo caso, una respuesta a las críticas que recibió de la prensa internacional y de instituciones defensoras de derechos humanos.

El proceso judicial contra los periodistas resultó una buena cortina de humo para que, lejos de la opinión pública, avancen dos legislaciones más peligrosas para la libertad de prensa. Un nuevo código de reglas electorales prohíbe a los medios hacer entrevistas a los candidatos, hablar siquiera de opciones y preferencias electorales, para evitar que los periodistas se conviertan en “actores políticos”.

También en vistas de aniquilar a la “dictadura mediática”, Correa inventó la Ley de Comunicación, que sólo permite que haya 33 por ciento de medios privados y crea un Consejo de Comunicación e Información que, con mayoría de integrantes del gobierno, será el encargado de vigilar, sancionar y hasta cerrar aquellos medios que violen pautas oficiales sobre violencia, sexo y discriminación.

Si bien sobre el Código Electoral ya vigente pesan varios recursos de inconstitucionalidad y la oposición en el Congreso se niega a sancionar la ley de Comunicación, estas iniciativas de Correa por controlar los medios evidencian su carácter autoritario. Su frase de “perdono, pero no olvido” desnudó la poca autenticidad de su gesto, que no se condice con la actitud a favor de la libertad de expresión que todos esperaban.