Enfermedades anticipadas
El lavado de manos es fundamental, ya que la cadena de contagios reconoce esta vía como primordial. El uso de alcohol refuerza la higiene, pero no la reemplaza.
Cuando todavía restan ocho semanas para Navidad, varias enfermedades estivales anuncian su aparición temprana. Entre ellas, hay dos grupos: las transmitidas por vectores (mosquitos), que demandan anticipar medidas preventivas, como descacharrar el hogar, usar repelentes y exigirle al Estado fumigue pronto zonas de desarrollo de larvas. Otro grupo lo constituyen las infecciones digestivas que, desde hace semanas, afectan a gran parte de la población provincial. Gastroenteritis y enteritis comprometen a personas de cualquier edad, aunque el mayor riesgo se concentra en lactantes y niños pequeños, debido a su labilidad en el equilibrio hídrico.Es sabido que precauciones simples podrían evitar contagios, pero la persistencia de casos hace dudar sobre el arraigo que dichas acciones tienen en la población.Para reducir las infecciones digestivas, en especial en niños, es necesario disponer de agua segura, tanto para consumo como para la higiene. En situaciones de carencia, es posible potabilizar el agua con dos gotas de hipoclorito de sodio al 5% (lavandina) por litro, y beberla al menos 30 minutos después de preparada. El hervor es otro recurso eficaz, aunque con mayor costo energético.El lavado de manos es fundamental, ya que la cadena de contagios reconoce esta vía como primordial. El uso de alcohol refuerza la higiene, pero no la reemplaza. La mejor técnica sigue siendo el frotado con jabón y enjuague suficiente.Verduras y frutas son frecuentes fuentes de contagio, por estar expuestas a microorganismos del suelo, del agua de riego contaminada y de animales y/o personas involucrados en el transporte y comercialización.Las manchas o magulladuras en la superficie de los vegetales favorecen la entrada de bacterias, por lo que la higiene debe incluir lavado profundo y, en determinadas ocasiones, la sumersión en agua con lavandina por 30 minutos, volviendo a enjuagar antes de consumir.El llamado "mal de la carne cruda" (síndrome urémico hemolítico, SUH) es tal vez la afección más temida por los padres, debido a los potenciales daños en niños pequeños. Argentina conserva el triste privilegio de ser el país con mayor incidencia de casos en el mundo.Si bien pueden sufrirlo personas mayores, la enorme mayoría de afectados son menores de 4 años.Las principales fuentes de contaminación son la carne poco cocida y la leche no pasteurizada. La bacteria más frecuentemente implicada es Escherichia coli serotipo 0157:H7. Cabe aclarar que otros serotipos de esta bacteria son causantes de variadas infecciones, aunque sin las complicaciones del SUH.Carne molida, embutidos, arrollados de carne de vaca o ave son algunos de los alimentos para vigilar. Los fiambres crudos, en especial salame, contienen carne tratada con sal, pero no cocida. En verdad, cualquier alimento sin adecuado lavado o cocción previos es un riesgo de SUH en niños.Los utensilios de cocina usados con alimentos crudos pueden contaminarse fácilmente. Cuchillos, tenedores y tablas deberían ser objeto de lavado meticuloso antes de cortar carnes asadas o verduras.Se han descripto casos excepcionales de SUH por tragar agua contaminada en piletas de natación. Este síndrome se inicia con gastroenteritis caracterizada por diarrea con sangre. Si no se trata, de cinco a 10 días después sobreviene una segunda etapa, en la que el niño afectado se presenta pálido, débil, notablemente irritable y con orina escasa o nula. Tiene pequeñas hemorragias en la piel, hígado y bazo aumentados de tamaño, y severa deshidratación.El tratamiento oportuno de la gastroenteritis de inicio evita dichas complicaciones. Para ello se requiere de una consulta precoz ante síntomas de diarrea, y análisis que confirmen el diagnóstico. En casos detectados a tiempo la curación es completa.El objetivo –en estas y en otras enfermedades anticipadas en esta primavera de clima errático– es activar hábitos saludables hasta hacerlos habituales. Así será posible salvar a muchos niños del sufrimiento de enfermedades que ya se vislumbran.* Médico

