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El poscastrismo

El presidente Castro se arriesga a repetir la operación de Mijail Gorbachov, quien, tratando de hacer de la Unión Soviética una semidemocracia capaz de competir con Occidente, arrojó al niño con el agua de la bañera.

12 de mayo de 2014 a las 12:02 a. m.
Miguel Ángel Bastenier*
El poscastrismo

Las grandes maniobras ante la aparente inevitabilidad del poscastrismo se aceleran. A China, cuyo canciller Wang Yi hizo recientemente de La Habana una etapa crucial de su viaje por América latina, y la normalización de relaciones del mundo latinoamericano con la isla, se suma la Unión Europea, que los días 29 y 30 de abril celebró conversaciones con Cuba para acordar una hoja de ruta que pusiera fin a la "posición común" de 1996. Sólo parece ausente Estados Unidos, a remolque de la cuasi guerra civil en Ucrania. El régimen cubano, que dirige Raúl –ya no tan Castro el menor– ha hecho todo lo que estaba a su mano para merecer semejante atención. Desde 2008, ha entregado en usufructo agrícola 1,5 millones de hectáreas a 172 mil beneficiarios, y queda otro millón por repartir. Desde enero de 2013, los cubanos pueden salir del país y permanecer hasta 24 meses en el exterior, en lugar de los 11 entonces vigentes; y el 29 de marzo pasado se aprobó la "ley estrella" del cambio para la inversión extran­jera, que con el eufemismo de "actualizar el socialismo" –analogía china– abrirá las puertas económicas de Cuba, salvo en salud, educación y Fuerzas Armadas.El objetivo declarado es obtener de dos mil a 2.500 millones de dólares anuales para garantizar el crecimiento.Por último, la instauración del Viernes Santo como fiesta laboral, lo que es más que anecdótico por el relevante papel de la Iglesia Católica en todo el proceso negociador, así como partidaria de una salida política suave para la Gran Antilla. Como dice el politólogo cubano residente en Estados Unidos Arturo López Levy: "Europa tiene un tiempo limitado para aprovechar la ausencia empresarial norteamericana". Y todo ello con una fecha parteaguas, 2018, en la que expiraría el mandato de Raúl Castro, tras la limitación de permanencia en el poder aprobada por La Habana.¿Cómo será el poscastrismo? El presidente Castro se arriesga a repetir la operación de Mijail Gorbachov, quien, tratando de hacer de la Unión Soviética una semidemocracia capaz de competir con Occidente, arrojó al niño con el agua de la bañera. Cuba no cayó con la defunción soviética en la década de 1990 porque, a diferencia de la Europa del Este, contaba con dos potentes ejes de estabilización: el nacionalismo latinoamericano cultivado en el último medio siglo por el poder, y su negativo, que es el embargo de Estados Unidos. Contra Washington, vivíamos mejor. La Unión Europea prefiere devotamente un aterrizaje suave y democratizador, sin que el exilio cubano de Miami ni los "neocon" norteamericanos jueguen un papel decisivo. Y los pactos de La Moncloa de 1977 para salir planeando del franquismo serían para Europa un excelente cuadro-marco.¿Cree Raúl Castro que el régimen tiene vida después de la muerte? La suya. La Unión Europea apuesta a que no, y otro tanto piensa gran parte de América latina. A China, le da lo mismo.

*El País, de Madrid