El nuevo objetivo
La experiencia mundial no deja dudas: fumar cigarrillos de tabaco es la principal causa de muerte prevenible. Pese a tal certeza, aún fallecen en Argentina 100 personas cada día debido a enfermedades asociadas al tabaco.
La experiencia mundial no deja dudas: fumar cigarrillos de tabaco es la principal causa de muerte prevenible. Pese a tal certeza, aún fallecen en Argentina 100 personas cada día debido a enfermedades asociadas al tabaco. El comportamiento en relación con fumar ha sido cambiante en distintas generaciones, según la información de que disponían. Durante las décadas de 1960 y 1970, el consumo fue arrollador, con neto predominio masculino.Miles de familias sufrieron por trastornos respiratorios, infarto de miocardio y cáncer de pulmón al impactar en hombres de mediana edad. En la década de 1980, se comenzaron a reconocer los daños y a considerar la prevención. En Argentina, se promulgó la primera ley (inefectiva) que restringía la promoción del tabaco, obligando a las compañías a incluir leyendas que advertían el perjuicio.La mayoría de las provincias comenzó a incluir normas regulatorias hasta que la Nación reglamentó, en 2013, una ley nacional para el control de publicidad, promoción y consumo. Con este marco legal se ha iniciado una reducción gradual del número de fumadores adultos. Pero es evidente que los menores siguen desprotegidos. En un contexto de exposición cotidiana al consumo de sustancias adictivas tan aceptadas socialmente como el tabaco, las nuevas generaciones actualizan la teoría de las adicciones múltiples. Esta considera que hábitos perjudiciales iniciados en la infancia (ingesta de gaseosas, caramelos y snacks ) predisponen a continuar con otros en etapas posteriores. Y es precisamente en la adolescencia cuando se inicia la adicción a la nicotina. ¿Qué ocurre con nuestros adolescentes? La Encuesta de Tabaquismo en Jóvenes publicada por el Ministerio de Salud muestra una esperanzadora reducción del consumo entre 2007 y 2012. No obstante, la cantidad de mujeres fumadoras sigue siendo alta, superior a la de los varones. La misma encuesta demuestra fallas en el cumplimiento de la ley: el 80 por ciento de los menores reconoció no haber tenido limitaciones en comprar cigarrillos en negocios o quioscos; también un 47 por ciento admitía estar expuesto al humo en el ámbito familiar, y un 52 por ciento se consideraba fumador pasivo en espacios cerrados de uso público. Este aspecto (la exposición al humo ajeno) presenta características de difícil control. Muchos lactantes y niños se afectan cuando los mayores, impedidos de fumar en zonas restringidas, disponen de la casa como "zona liberada". Alergia respiratoria e infecciones son enfermedades que denuncian tal relación. Además del humo ajeno, factores individuales como baja autoestima o escasa pertenencia al grupo favorecen el consumo precoz en adolescentes. Algunos reaccionan al tabaquismo paterno con claro rechazo.Afortunadamente, la mayoría tiene conductas iniciales de imitación para luego, al final de la adolescencia, decidir por propias convicciones.Ya no quedan dudas sobre la relación causal entre la promoción por parte de las compañías tabacaleras y el inicio precoz del consumo de cigarrillos.En la década de 1990, salieron a la luz documentos confidenciales de la industria, gracias a los que se conoce que las principales empresas realizaron campañas mundiales, subliminales o encubiertas, para promover el tabaquismo entre los jóvenes. Al modificarse los hábitos de una generación anterior, que reconoció el efecto dañino del tabaco, el objetivo de los publicistas fue trasladado a los adolescentes. Se los tienta a consumir algo que les dará más que el placer sensorial de fumar. Aunque la ley vigente limita la publicidad al interior de los lugares de venta, incluyendo advertencias sanitarias, el mensaje preventivo no llega a los adolescentes. Ellos siguen expuestos a marcas que prometen madurez y éxito en bares y boliches, sus lugares de reunión. Raramente se comienza a fumar en edad adulta; la mayoría lo hace a la "edad de la inmortalidad". Es imperioso, entonces, reconocer que los chicos son el nuevo objetivo de la industria, única beneficiaria de esta adicción.
*Médico

