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El menudeo en la lucha contra el narcotráfico

Sin menudeo no hay narcotráfico y sin narcotráfico no hay menudeo. Se trata de una relación directa que marca el mercado de las drogas.

13 de enero de 2016 a las 12:05 a. m.
Laura Etcharren / Socióloga, especialista en narcotráfico
El menudeo en la lucha contra el narcotráfico

Una premisa básica debe guiarnos para comprender la importancia de la lucha contra el mercado de microestupefacientes conocido como menudeo: sin menudeo no hay narcotráfico y sin narcotráfico no hay menudeo. Se trata de una relación directamente proporcional que marca el pulso del mercado de las drogas y su columna vertebral, que es el dinero. Una relación que pone en movimiento el circuito de un flagelo mundial globalizado al ritmo de las tecnologías y de los nuevos paradigmas de la criminalidad organizada que no ha dejado ninguna pieza suelta para poder penetrar en los distintos países, perforar los tejidos sociales y cambiar las dinámicas de los grandes y pequeños centros urbanos y suburbanos. El fenómeno ha modificado los usos y costumbres cotidianos, así como las construcciones subjetivas sobre cómo pensar la seguridad y, fundamentalmente, cómo abordarla si consideramos que prevención es sinónimo de seguridad.En este contexto y frente a la logística armada de los grandes grupos de poder vinculados con la narcocriminalidad, el que subestima pierde. La experiencia en el mundo lo confirma. Quien subestima al menudeo no conoce el proceso del macrodelito ni sus colaterales. Razón por la cual atacar al micromercado es la forma primera de comenzar a contener al macromercado. A recortarle territorio en lo que hace a las bandas y a limitarle la comercialización en lo que a estupefacientes respecta.Ocurre que lo que se ve como pequeño dentro del universo del narcotráfico, es grande dentro del menudeo. Y esa composición, casi como de partículas, es la que conforma –cuando se van sumando los procedimientos contra el menudeo– un número que afecta, por recursos, al narco. Se lo debe atacar desde todos los ángulos, porque dentro de ese sistema delictual no sólo hay distintas etapas sino también diversos objetivos.Esto quiere decir que la complejidad es acabada y no se trata de ir de lo simple a lo complejo, ya que no hay simplicidad. Se trata, sin más, de no subestimar instancias ni eslabones de ese gigante delito federal. Es el trabajo de campo el que permite valorar la lucha contra el menudeo porque es donde se puede palpar de manera más contundente y cercana el submundo de la droga, sus estragos en el área delictiva, de salud y familiar. El movimiento del narcomenudeo permite observar los quiebres internos así como la descomposición social en territorios de diversos estratos socioeconómicos. Y ver, principalmente, cómo se arman las diversas bandas de narcotraficantes al momento de reclutar a menores en riesgo para tercerizar las actividades de ese mercado micro que mueve bases monetarias. Tanto es así que los países que están en una vía de lucha contra el narcotráfico son aquellos que no han subestimado al menudeo. Más allá de estar de acuerdo o no con las políticas de Colombia y Ecuador, son los dos países que, con contextos y realidades adversas, están limitando o conteniendo este flagelo.