Educación ambiental y calidad de vida
Es el docente quien deberá encargarse de transmitirle al alumno la importancia de conocer el medio que lo rodea, para aprender a entenderlo y protegerlo, protegiéndose a sí mismo como parte integrante de su medio.
La educación es la principal herramienta para afrontar los problemas ambientales. Es inherente a todos los niveles y ciclos del sistema educativo y necesaria para la comprensión global del medio. En estos procesos, se dilucidan valores, se desarrollan disposiciones y se asumen actitudes que permiten o no una posición crítica y participativa frente a las problemáticas ambientales. Proponemos un enfoque pedagógico en el que converjan los actores, sus valores y percepciones, la confluencia de distintas opiniones que se articulen para lograr estrategias y recursos de abordajes dinámicos, integrales, críticos, participativos y creativos. Para abordar las problemáticas ambientales, es necesario tener en cuenta los contextos sociales, culturales, políticos y naturales, globales y locales. Aquí entra la noción del problema ambiental como crisis social, en el sentido de procesos de cambios acelerados y vertiginosos, que incluyen crisis de los modelos de producción, de consumo, de estándares de vida, de equidad, etcétera. En el marco de la sociedad del conocimiento, atravesada por la revolución tecnológica, las distintas prioridades y concepciones de formas de vida generan conflictos entre los distintos actores sociales involucrados que, según su nivel de afectación, responsabilidades, intereses y percepciones, tienen un posicionamiento diferente frente al problema ambiental. La complejidad como visión necesaria. Estas problemáticas requieren un abordaje en el que se incorpora la complejidad como visión necesaria. Estamos siempre frente a fenómenos complejos, que involucran múltiples variables, configurando sistemas y subsistemas que están relacionados y son interdependientes. Esta forma de observar la realidad debe ser inherente a la educación ambiental, en tanto pretende abordar situaciones de la realidad y el medio circundante, el cual siempre presenta esta complejidad. Se puede –para ejemplificar– simplificar o separar los problemas, pero para que esto no se exprese como un error de comprensión, es necesario siempre un enfoque relacional que vincule los distintos aspectos del ambiente; de lo contrario, estaremos generando una forma de pensar en los alumnos que los hará fracasar a la hora de resolver o afrontar problemáticas ambientales de todo tipo, hasta en su vida cotidiana.Es así que proponemos la educación ambiental desde la interdisciplina, como herramienta para acercarnos a la enseñanza de esta realidad compleja. El enfoque interdisciplinario se basa en la articulación de las dependencias recíprocas de todas las disciplinas y en la necesidad de integrarlas. Es por eso que el docente debe trabajar con asesores desde distintas ciencias, para poder afrontar la dificultad de enfocar la educación ambiental.Pero lo más importante es que los docentes puedan integrar sus formas de pensamiento. Es él quien deberá encargarse de transmitirle al alumno la importancia de conocer el medio que lo rodea, para aprender a entenderlo y protegerlo, protegiéndose a sí mismo como parte integrante de su medio. Visión ética y desarrollo sustentable. Aquí entra otra arista importante de la educación ambiental: la visión ética. Al entender que todos somos parte del ambiente y actores con poder –en el sentido de que nuestras acciones tienen consecuencias y afectan de manera directa o indirecta a los demás componentes del ambiente–, debemos formar en los alumnos el sentido de la responsabilidad ética. Así nos referimos a la solidaridad intra e intergeneracional y al respeto de todas las diferentes y diversas formas de vida que actúan ecológicamente en el ambiente. Si aceptamos que todos somos parte del ambiente, entonces la implicancia política de esta concepción no se refiere sólo a hacer una buena gestión ambiental, relacionando los diferentes organismos del Estado, sino también, y fundamentalmente, a proponer como un factor necesario la participación ciudadana para la administración, el uso y la distribución de los bienes del planeta con criterios de sustentabilidad.El debate está planteado en el ámbito de la calidad de vida, de manera que las problemáticas que hacen al desarrollo sustentable son principales. Este integra la sustentabilidad ecológica, sociocultural, económica y política.Es un desarrollo con justicia social, crecimiento con distribución de la riqueza, preservación del ambiente, igualdad de género, protección de la salud, democracia participativa, respeto por la diversidad y justicia entre poblaciones y generaciones.Así, este concepto lleva a buscar constantemente una mejor calidad de vida y a desarrollar las potencialidades productivas desde una perspectiva sustentable y desde la cultura que cada población sostiene como fundamento de sus vidas.
*Asesora del área gestión ambiental y rector fundador de la Escuela Nueva Juan Mantovani, respectivamente

