Piedras en el camino de la transición
Al desacatar la conciliación obligatoria dispuesta por el Gobierno, algunos gremios de la salud y el SEP están impidiendo un traspaso ordenado y pacífico de una administración a otra.
Queda poco tiempo para que asuman las nuevas autoridades provinciales y de la Municipalidad de Córdoba, elegidas libremente por el pueblo. Lo lógico y deseable hubiera sido que la transición fuera ordenada y pacífica, evitando los conflictos y la interrupción de servicios esenciales. Lamentablemente no ha sido así y la conflictividad ha aumentado en buena parte del sector público, en especial en el área de Salud, que es quizá la más sensible y que afecta a un gran número de personas. Con un agravante: que en Córdoba se observan, al igual que en otras partes del país, fisuras y discrepancias entre la dirigencia sindical, lo que causa desorientación entre los propios afiliados y dificulta las negociaciones y los acuerdos con el Gobierno.Sólo en el área de Salud existen siete asociaciones gremiales en el ámbito de la Provincia: la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS), que agrupa ante todo a los médicos; el Sindicato de Empleados Públicos (SEP, al que pertenecen enfermeros, camilleros, turneros y personal de mantenimiento de los hospitales); la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (Atsa); la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE); Médicos Unidos (que incluye a obstetras y anestesistas); la Interhospitalaria (equipos de salud del Hospital Rawson) y Autoconvocados (médicos que no responden a ningún gremio).Para el Estado resulta, pues, muy difícil negociar con semejante cantidad de gremios que corresponden a un solo sector.Hay reclamos muy particulares, por otra parte, como el de los bioquímicos, que en virtud del principio "a igual trabajo, igual remuneración" piden un aumento similar al concedido a los médicos, obstetras y ginecólogos.Se alega que por ley provincial están en el mismo grupo del escalafón los médicos, bioquímicos, farmacéuticos, psicólogos y odontólogos. Sin embargo, que estén en el mismo grupo del escalafón no significa, necesariamente, que los salarios deban ser los mismos.El Gobierno, por su parte, es responsable de haber dilatado soluciones antes de que se llegara a los extremos actuales. Aunque a veces no hay otra alternativa que fijar prioridades, dados la situación de restricciones presupuestarias que se vive y la amplitud del sector público, con áreas donde sobra personal y otras donde falta.Lo cierto es que estamos en un punto agudo del conflicto. Los gremios y agrupaciones de la salud no acataron la intimación y la conciliación obligatoria decretada por la Secretaría de Trabajo de la Provincia. Y el SEP ratificó la movilización de empleados públicos para mañana miércoles. Pero quien gobierna es el Gobierno, valga la redundancia, y no los gremios, que no pueden poner piedras en el camino de la asunción de las nuevas autoridades recientemente elegidas por el pueblo.

