Editorial. El Gobierno, frente a una difícil disyuntiva económica
El Gobierno nacional enfrenta una caída en las expectativas económicas sobre una mejora de la situación dentro de los próximos 12 meses, junto a una coyuntura crítica en cuanto a la inflación y el nivel de los salarios.
La imagen de Javier Milei oscila entre 45 y 50 puntos de aceptación, según diversas muestras de opinión. Esto puede ser considerado aceptable si se mide respecto de iguales períodos de Mauricio Macri y de Alberto Fernández.
No obstante, el dato paralelo es que la imagen del jefe de Estado viene en retroceso luego del triunfo en las elecciones del 26 de octubre de 2025.
La caída se funda en las denuncias de corrupción, como la del caso de la criptomoneda $Libra, al conocerse detalles escabrosos con el avance de las investigaciones judiciales.
Más recientemente, los escándalos en torno de la figura del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ahondaron aquella percepción negativa, luego de que el 1 de marzo Milei proclamara en el Congreso que el Gobierno tiene como bandera la decencia moral.
Los entretelones del viaje de Adorni a Punta del Este y las presuntas inconsistencias de su declaración jurada de bienes profundizaron el malestar hacia una gestión que había prometido un patrón de conducta diferente al de los anteriores gobiernos.
A ello se suma que los temas económicos ocupan cuatro de las seis principales preocupaciones de los argentinos, según diversas encuestas.
La principal preocupación es la de los bajos salarios, y se agregan la caída del empleo formal, una inflación en aumento en los últimos 10 meses en relación con la de mayo de 2025, que fue de 1,5%, y el desaliento sobre una pronta recuperación.
Así, el Gobierno enfrenta una difícil coyuntura en su objetivo de desacelerar la inflación y, a la vez, enviar señales para la recuperación de la actividad, que se encuentra prácticamente estancada desde julio último.
La posibilidad de inyectar más pesos en el mercado para dinamizar la economía se contrapone al riesgo de alimentar la suba de precios, por el escaso uso de la capacidad instalada en las fábricas y la competencia externa.
El cese de grandes aglomerados fabriles, como los casos de Whirlpool, Fate y Bahco, entre otros, envía una señal desesperanzadora sobre la eventual recuperación de esos sectores.
Milei y el equipo económico están frente a un trade off, como se identifica en economía la opción por una decisión (por caso, desacelerar la inflación), que puede tener efectos negativos sobre el nivel de actividad y, por ende, en los salarios y en el consumo.
Cualquiera sea la alternativa que decida privilegiar el Gobierno, esta debe ir acompañada por un mensaje claro a la población, para conocer con certeza hacia dónde se encamina la economía.
La defensa de la propiedad privada, incluida entre los proyectos que tratará próximamente el Congreso, es un primer paso, aunque sus resultados serán visibles recién en el mediano plazo.
La falta de un mensaje preciso favorece a la oposición, que sugiere alternativas que ya fracasaron en el pasado, además de olvidar los errores propios de sus gestiones.

