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El Chagas, un mal de la pobreza

El mal de Chagas es una vieja enfermedad argentina, que a veces disminuye o desaparece pero después rebrota con fuerza, lo que obliga a mantenerse en permanente alerta.

10 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
El Chagas, un mal de la pobreza

El mal de Chagas es una vieja enfermedad argentina, una endemia en sentido estricto, que por momentos disminuye, casi hasta desaparecer, pero después rebrota con fuerza y por diversas causas: el aumento de los índices de pobreza, las condiciones sanitarias generales o los cambios climáticos. Afecta fundamentalmente a los sectores más empobrecidos de la sociedad y se la llama comúnmente "la enfermedad de los ranchos", porque la vinchuca –un insecto que es el agente transmisor– se aloja en los rancheríos, en las viviendas precarias con techos de paja, paredes de adobe y pisos de tierra. La vinchuca puede habitar en cualquier región, pero se asienta ante todo en las provincias más secas, más calurosas, más expuestas al polvo en suspensión y los vientos de tierra. De ahí que el problema se agrave en épocas de largas sequías, como la de los últimos meses. El insecto infectado pica a una persona, el parásito Tripanosoma cruzi ingresa en el organismo y el mal se va desarrollando en distintas etapas. En las dos o tres primeras semanas produce malestar general, inflamación de los ganglios y alteración visual; en la segunda, no se presentan síntomas y ésta es la situación de la mayoría de los infectados; pero en la tercera fase, que va de 10 a 30 años después de la picadura, pueden aparecer afecciones en el esófago, estómago, intestinos y corazón, de las cuales las cardíacas son las más frecuentes.No hay unanimidad entre los investigadores, los sanitaristas y los organismos oficiales sobre la exacta extensión del mal y sobre todo sobre su evolución más reciente. Un informe del Ministerio de Salud de la Nación ha encendido una especie de voz de alerta y dice que hay "una reemergencia de la transmisión vectorial debida a un aumento de la infección domiciliaria y seroprevalencia de los grupos vulnerables". Y pone a Córdoba, junto a otras provincias del norte y del oeste, en el primer grupo de riesgo. Sin embargo, uno de los más destacados y de larga trayectoria entre los investigadores de Córdoba, el bioquímico Edgardo Moretti, dice que –sobre 20 mil muestras de campo realizadas últimamente– "casos agudos hubo muy pocos".Agregó: "Hace bastante que no tenemos ninguno, lo que no significa que no los haya" y que "por transfusión de sangre ya no hay contagios. Asimismo, la transmisión de madres chagásicas a hijos se da entre un tres y un cinco por ciento de los casos".De todos modos, el investigador dijo que se están recibiendo muestras de chicos y mayores procedentes de Tulumba, Sebastián Elcano, Las Jarillas y otras localidades del departamento Sobremonte.Hay, por cierto, otras opiniones más críticas. Lo importante es que el problema existe y debe ser encarado con seriedad y responsabilidad por el Estado y la sociedad en su conjunto.