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La docta Simpatía

Releer Las mil y una noches puede darnos algunas pistas acerca del sustento profundo de la insurgencia actual del pueblo árabe. Ángel Stival.

06 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Ángel Stival (Periodista)
La docta Simpatía

Releer Las mil y una noches puede darnos algunas pistas acerca del sustento profundo de la insurgencia actual del pueblo árabe. Es conocido su rechazo a los números redondos (lo que te venden nunca vale 10 pesos sino 9,99). Y, aunque tienen otro calendario, es probable que sea por eso que el atentado a las Torres Gemelas no ocurriera en 2000 sino en 2001; en septiembre (mes nueve) y no en octubre; el día 11 y no el 10.Al margen de la travesura imaginativa, lo cierto es que Las mil y una noches , esa joya de la traviesa imaginación oriental que crea, a través de años de tradición oral y de otras múltiples fuentes, un mundo de emires y visires; de califas, sultanes y reyes; de efrits, duendes, magos y demonios, debe su nombre no a las noches exactas en que Sherezade entretuvo al rey de Sassan para que no siguiera degollando doncellas, sino a una elusión del número mil."En realidad mil, en Oriente y también entre nosotros, es una expresión o forma de hablar para indicar mucha cantidad, y los árabes, por aversión al número redondo, dicen mil uno", afirma Marco Antonio Pérez de los Reyes en el prólogo a una edición que prescinde de numerar las noches.Además, el anónimo poeta, escritor o recopilador de esa obra, expone sistemas de vida, costumbres y valores que han sustentado al mundo árabe, casi como un complemento del Corán. Así, por caso, la docta Simpatía, esclava de un comerciante arruinado por sus vicios, le ofrece a su dueño que la venda por 10 mil dinares. El precio es excesivo, pero en la negociación Simpatía se revela como una conocedora profunda de las verdades del Islam y lo demuestra ante los sabios. Uno de ellos le pregunta sobre la guerra santa. "La guerra santa –dice Simpatía– es la que se lleva a cabo contra los infieles cuando el Islam está en peligro. No se debe hacer más que para defenderse y jamás debe tomarse la ofensiva. ¡Cuando el creyente se ha puesto ya sobre las armas, debe ir contra el infiel sin volver sobre sus pasos nunca!"No parece casual que el origen de este clásico se sitúe en la esplendorosa Bagdad del siglo IX, cabeza de un imperio que se había extendido desde España a la India y de Marruecos al Turquestán.Releer Las mil y una noches puede ayudar más que muchos analistas a entender este resurgir de la vitalidad árabe que –al comenzar el año 2011 (no 2010)– reclama cambios y sacude a regímenes eternos, como los de Túnez, Egipto o Jordania, y cuya profundidad Occidente no alcanza todavía a vislumbrar.