Temas del día:

Conflictividad social y violencia

Las deudas de la democracia argentina son claras y fuertes: alta corrupción desde el poder, alta inflación económica y alta desigualdad en el ingreso.

02 de abril de 2017 a las 12:01 a. m.
Juan Carlos Vega *
Conflictividad social y violencia

La creciente conflictividad social en la Argentina no permite miradas simples y lineales. Un análisis serio exige la mirada de los contextos. Y el contexto del país de hoy debe ser precisado con todo realismo para evitar sesgadas interpretaciones.

El reclamo de los docentes por jerarquización funcional y aumento salarial es legítimo. La participación de Roberto Baradel con Hebe de Bonafini y Aníbal Fernández en los actos del 24 de Marzo es ilegítima porque es una clara manifestación de apoyo a la violencia y a la violación del orden democrático que consagra el artículo 36 de la Constitución.

Es la primera vez en la historia argentina que tenemos cinco recambios presidenciales sucesivos con alternancias (relativas) en el ejercicio del poder. Ese dato debería ponernos conformes con la democracia. Pero no es así porque las deudas de la democracia argentina son claras y fuertes: alta corrupción desde el poder, alta inflación económica y alta desigualdad en el ingreso.

Estas son las tres principales deudas de la democracia argentina con la sociedad y causa de la pobreza estructural.

En ese contexto debemos mirar la legitimidad del reclamo docente y la ilegitimidad de la violencia en la que participa Baradel.

Todo contacto y toda simpatía con la violencia deben ser rechazados. No sólo por memoria histórica, en el sentido de que la violencia nunca ayudó al pueblo. Sino también por razones de orden democrático. Por primera vez, la Argentina, en su reforma constitucional de 1994, decidió rechazar la violencia como forma de ejercicio del poder.

El artículo 36 de la Constitución cierra un ciclo histórico argentino que legitimó a la fuerza y a la violencia como valor de norma jurídica y de orden político. A partir de 1994, la norma constitucional criminaliza la violencia y la corrupción como modelos de acción política.

Mal favor le hace a la legitimidad del reclamo de los docentes la sociedad de sus dirigentes con la violencia política y social.

Después de 34 años de democracia, no se pueden tener conductas débiles en términos democráticos. El rechazo a la violencia en sus distintas manifestaciones debe ser expreso y público. Tanto como el apoyo a la democracia y a la búsqueda de memoria, verdad y justicia.

* Expresidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados