Arrepentidos del arrepentido
La administración nacional dispuso retrasar el proyecto de ley destinado a crear la figura del arrepentido en los llamados “delitos de corrupción”.
La administración nacional dispuso retrasar el proyecto de ley destinado a crear la figura del arrepentido en los llamados "delitos de corrupción". Una herramienta fundamental –que había sido promesa de campaña del Gobierno actual (destacada en el debate presidencial con Daniel Scioli en noviembre pasado)– entra en una nube, quizá en el olvido. Algo totalmente incomprensible. Hace casi siete años, ya lo exponíamos en estas páginas ("El arrepentido en los delitos de corrupción", http://bit.ly/1UmZkxL).Si algún problema tiene este tipo de criminalidad económica es el que se vincula con la prueba. Y es justamente esa herramienta que ahora se congela la que allanaría caminos.Por tratarse de un país sumido en una epidemia de corrupción sin precedentes y ya muy arraigada en todo estamento, aunque en especial en los tres poderes del Estado, es claro que se trataba de un punto "urgente". Una delincuencia cuya investigación penal debe reforzarse brindando al orden jurídico una herramienta esencial: el arrepentido. Sin embargo, el Gobierno parece haberse arrepentido de esa figura.Nuestra propuesta –que llegó a ser aprobada por Diputados en su momento– fue la de instaurar una "excusa absolutoria" para los partícipes en esos hechos que ayuden a esclarecerlos.En su momento, pensamos en una figura similar a la contenida en el artículo 457 del Código Penal de España (país del cual, en gran medida, en 1922 tomamos su ley sustantiva penal, aunque España la reformó en 1995).A finales del siglo XIX, ideas similares ya eran esbozadas por el jurista italiano Francesco Carrara. Afirmaba que en estos delitos existe la posibilidad de que el particular, después de haber corrompido al funcionario, "lo denuncie a la Justicia".Ya a mediados del siglo pasado –y bajo la anuencia de Sebastián Soler y Ricardo Núñez–, se instauraba en nuestra ley la figura del "enriquecimiento ilícito de funcionario público" que, aun transitando por el filo de la inconstitucionalidad, se justificaba por estar "hartos" de la impunidad de este tipo de criminalidad. Esa figura no fue suficiente, dada su complejidad en la prueba.La figura del arrepentido ya se encuentra vigente en Argentina para casos de narcotráfico, secuestros extorsivos, terrorismo, trata de personas y lavado, pero no para los delitos de corrupción. En otras palabras, en nuestro país no existe esa opción para ningún delito contra la administración pública.Los proyectos en curso, que no eran pocos, habían sido elaborados con esmerado estudio en la materia, y cualquiera de ellos hubiera bastado. Una herramienta contra esta macrocriminalidad no exigía demasiadas luces más, aunque sí un férreo pronunciamiento político, hoy aparentemente archivado.En efecto, desde el Gobierno indican que el proyecto del arrepentido podría generar un "costo innecesario", al tiempo que trabaría otros proyectos. Y así, esta iniciativa legislativa indispensable vuelve a revisarse con excusas varias, dicen, cuando su tratamiento legislativo era imprescindible para dar respuesta a la más tremenda epidemia delictiva nacional.En este punto parece que seguiremos usando un alfiler para abrir barriles de grueso metal. Si en este tipo de delincuencia usted espera resultados, de cualquier índole, lo invitamos a ponerse muy cómodo. * Abogado penalista

