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Agítese bien antes de usar (a los adolescentes)

Cada quien hace lo necesario para conseguir adeptos, para convencer, y sin mucho debate o información les brinda a los adolescentes una razón para rebelarse.

11 de junio de 2019 a las 12:20 a. m.
Silvia Noelia Moreno*
Agítese bien antes de usar  (a los adolescentes)

Con la nueva presentación, y por octava vez, del proyecto de ley para despenalizar el aborto en Argentina, regresan los clamores efervescentes de aquellas voces a favor y en contra.

Nuestra provincia en particular se divide en dos colores que han sido elegidos o impuestos para representar cada postura, las redes sociales se inundan de comentarios que intentan marcar la diferencia entre los denominados provida y las feministas-extremistas (así llamadas por algunos sectores).

Dos colores y una grieta que se agiganta cada vez más. Y es que, al parecer, quienes están a favor del aborto no punible son feministas, subversivos, kirchneristas, y pretenden también modificar el lenguaje con las famosas palabras inclusivas. Y aquellos que no están a favor son oligarcas, reaccionarios, católicos fundamentalistas que están en contra de toda revolución que genere un cambio como lo indica el origen de esa palabra.

Ahora bien, lo expuesto no es nada nuevo y, lamentablemente, la grieta, la división se transformó de una u otra forma en algo normal. Lo preocupante es cómo ciertos sectores de poder aprovechan estos debates para hacer política, pero no una buena política –como la que surgió para resolver conflictos sociales y garantizar el bien común–, sino una política sucia y cargada de intereses mezquinos y sin escrúpulos.

Así, los adolescentes, a quienes van dirigidas las campañas publicitarias para incitarlos a un consumo descarado; las series de TV de las nuevas plataformas de streaming; los tanques hollywoodenses, y ahora también las campañas políticas (no olvidemos el cántico de sirenas en forma de trap que sonaba a todas horas y era repetido cual hit por jóvenes y niños hasta hace unos días) quedan en el ojo del huracán y son utilizados sin vergüenza por aquellos que buscan dividir para reinar.

Con esto no quiero decir que nuestros jóvenes son incapaces de pensar por sí mismos, pero no se puede omitir el hecho de su vulnerabilidad, lo que los convierte en objetivos maleables y sensibles.

Desde algunos docentes que aprovechan sus clases para bajar línea y dar a conocer su ideología como la verdad absoluta hasta aquellos que se sientan a esperar que estas batallas les aseguren una banca en el Congreso.

* Docente