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A 10 años del "corralito", la historia continúa

Eufemismo demasiado simpático para nombrar a la estafa inédita en el mundo de que fue objeto el pueblo argentino, viene bien hacer algunas reflexiones. Maria Teresa Nannini.

15 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Maria Teresa Nannini*
A 10 años del "corralito", la historia continúa

A 10 años del "corralito", eufemismo demasiado simpático para nombrar a la estafa inédita en el mundo de que fue objeto el pueblo argentino, viene bien hacer algunas reflexiones. Reflexiones y aclaraciones. Porque es probable que la sociedad ignore que éste no es un tema concluido. A mucha gente a la que se les incautaron los ahorros y, con ellos, sueños y proyectos, aún no se le han devuelto. Muchos ya murieron sin que se les restituyera su propiedad y sus herederos siguen enredados en vericuetos judiciales.Cuando menciono "estafa inédita en el mundo", me refiero a que en 2001 teníamos el triste privilegio de que no se conocía otra forma parecida de atropello. El Estado incautaba los ahorros de todos sus ciudadanos. Aunque tal vez podamos encontrar un parangón con la crisis de 1989.Como dice el historiador Felipe Pigna, "la historia parece repetirse", por lo que podemos ver en aquellos hechos el antecedente más claro de las crisis argentinas de 1989 y 2001.Las coincidencias son notables: especulación bursátil, privatizaciones cargadas de corrupción, inflación, devaluación, corridas bancarias, fuga de capitales, escandaloso endeudamiento externo, enriquecimiento meteórico de unos pocos a costa del empobrecimiento de la mayoría y descrédito de la corporación política.En septiembre de 2001, el Estado sancionó la ley de intangibilidad de los depósitos bancarios, por la cual éstos no podían ser congelados o cambiada su moneda. Y el 3 de diciembre de ese mismo año, mientras era presidente de la Nación Fernando de la Rúa y ministro de Economía Domingo Cavallo, el Estado congeló los ahorros de 18 millones de argentinos.En 2002, con Eduardo Duhalde como presidente y Remes Lenicov en el Ministerio de Economía, se rompe la paridad de un peso igual a un dólar y termina así la convertibilidad. Esta paridad produjo devastadoras consecuencias en los sectores más pobres del país, no así en los bancos y grandes especuladores financieros. Esto se dio en llamar el "corralón". Tristes repeticiones. Posteriormente, conocimos otros casos como el de Islandia, que en 2008 colapsó como país por su crisis financiera. Nacionalizaron el principal banco del país, la moneda se desplomó y el país entró en bancarrota. El pueblo islandés asumió, como nosotros, su destino. Sin ayuda de afuera. Pero ellos hicieron dimitir a un gobierno completo, decidieron no pagar la deuda que los bancos crearon con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política financiera y crearon una asamblea popular para reescribir su Constitución. Lograron que los responsables de la crisis fueran presos, tanto banqueros como políticos.En la actualidad, los bancos en la Argentina no pueden aducir que no están en condiciones de devolver lo que por contrato deben a sus clientes. Hay un proyecto de ley del senador Eugenio Artaza que espera ser tratado en la Cámara Alta para que se obligue a los bancos a honrar su deuda con la sociedad a la que deben servir.En Córdoba, un grupo de ciudadanos luchamos durante estos 10 largos años para que se respete nuestro derecho de propiedad. Con el artículo 17 de la Constitución Nacional en la mano, recorrimos mucho camino, tocamos muchas puertas, reclamando por nosotros y para que no se repita este atropello a generaciones futuras. Lecciones. Nos queda siempre el interrogante de si habremos aprendido algo de esa crisis de 2001. Espero que sí y que la memoria nos ayude, para que evitemos que nos ocurra nuevamente. Todo es cíclico y si no defendemos nuestros derechos con participación y esfuerzo, podemos ser arrastrados por los intereses financieros, que son poderosos. Está en nosotros, ciudadanos, estar alerta. Y exigir que se respeten las leyes.La historia de la lucha que hicimos en Córdoba defendiendo nuestro derecho y el de millones de argentinos estafados estará ahora en un libro, de mi autoría, que espero sea testimonio y vehículo de cambios en la sociedad.Destaco en él nuestra participación ciudadana y valoro el hecho de que varios hemos pasado de la protesta a la propuesta, creando una asociación civil, Acción Cívica Córdoba, desde donde sembramos ciudadanía. Aprendimos en la crisis y nos sirvió para ser mejores. Si ese mensaje llega a la sociedad, podremos decir que esa crisis nos ayudó a crecer.

*Coordinadora general de Acción Cívica Córdoba.