Violento asalto a editor general adjunto de Clarín
Ocurrió el sábado en su vivienda de Villa Pueyrredón. “Yo decía: cómo me van a matar por no tener plata acá; me parecía una estupidez no haber tenido plata”, dijo Ricardo Roa.
El editor general adjunto de Clarín, Ricardo Roa, confirmó hoy el dramático asalto que sufrió el sábado pasado cuando dos hombres ingresaron violentamente a su casa del barrio porteño de Villa Pueyrredón, lo golpearon, lo maniataron con el cable de una aspiradora y luego huyeron llevándose algunas cosas de valor."Sentí miedo, furia conmigo mismo por no haber tenido más plata en casa", expresó, al recordar el insistente reclamo de los ladrones, y señaló que luego de que uno de ellos le pegara un "culatazo", lo regresara a su cama de una "trompada" y después lo maniatara dejándolo boca a bajo, pensó: "Qué estúpido morir en esta circunstancia, de espaldas, en tu casa...".Roa formuló declaraciones a radio 10 el mismo día en que publicó su habitual columna en la página 2 del matutino porteño, la que tituló: "Inseguridad: esta vez me tocó a mí"."Vivo en Villa Pueyrredón, uno de esos barrios que después del nombre tenés que aclarar: está en la Capital, no en el Gran Buenos Aires", comenzó el periodista su editorial, para señalar más adelante: "Lo peor suele llegar sin avisar. Pero tenía la fantasía de que un día podían despertarme con una pistola en la cabeza, como les pasó a algunos vecinos".Roa se refirió a la sensación paradójica de la mayoría de la gente tiene ante una circunstancia como la que él tuvo que enfrentar en la madrugada del sábado: "Encima que te roban decís: ˜la saqué barata˜", deslizó.El editor del medio capitalino insistió en evocar los reproches que se hizo a sí mismo mientras los asaltantes le reclamaban más dinero."Yo decía: ˜cómo me van a matar por no tener plata acá; me parecía una estupidez no haber tenido plata˜", subrayó.Hacia el final de su columna y en la entrevista de esta mañana, Roa remarcó que el bien más preciado que se llevaron los asaltantes fue la íntima sensación que siempre tuvo de que en su casa siempre iba a estar "a resguardo" de todo peligro."No sé cómo entraron, tampoco cuándo se fueron. No oí más ruidos y me solté de a poco. A las 4.10 llamé al 911. No me robaron mucho pero perdí un bien en el que no había pensado: la casa como refugio", escribió.

