La verdad revelada
El juicio que acaba de concluir ha permitido conocer la intimidad de la famosa “ruta pesada” de Villa María, la mayor concentración de prostíbulos existente en el país. Miguel Durán.
Quizá más importante que la sentencia misma, el juicio que acaba de concluir en el Tribunal Oral Federal N° 2 de la ciudad de Córdoba ha permitido conocer la intimidad de la famosa "ruta pesada" de Villa María, la mayor concentración de prostíbulos existente en el país. Ante los jueces, el fiscal y los abogados defensores, desfilaron las miserias humanas de un submundo con códigos propios, donde los ajustes de cuentas y las drogas están a la orden del día. Escucharon testimonios de esas mujeres que ejercen la prostitución en esas casas de familia que funcionan como lupanares y son consideradas objetos, no seres humanos. Son mujeres jóvenes convertidas en mercancías de "fiolos" o proxenetas que las explotan, compran o venden. Y, como quedó patentizado en este juicio, están expuestas a venganzas personales entre esos "dueños de la noche" que suelen dirimir sus diferencias a tiro limpio.El proceso no hizo más que confirmar también la complicidad activa o pasiva de policías que conviven con ese ambiente marginal. "Siempre van de civil y se sientan a tomar copas; gratis, por supuesto. Los encargados siempre nos recomiendan que tratemos bien a los policías", dijo una de las testigos durante el juicio.No es ninguna novedad. En el juicio por los aberrantes sucesos registrados en el prostíbulo Puente de Fuego (funcionaba en proximidades de Inriville), regenteado por un ex policía federal, donde tenían a una menor encadenada en una tapera, surgió que empleados de las comisarías de la zona eran habitués. No sólo comían asados con el dueño de ese antro, sino que tenían "pases" gratis con las chicas.Ni qué hablar de lo que ocurrió años atrás en el entonces prostíbulo Besitos, de Quilino, cuando fue allanado por orden de la Fiscalía General y, en el momento del procedimiento, los tres clientes sorprendidos en flagrancia con menores eran policías.En en interior de la provincia, los lupanares se ubican fuera de los ejidos urbanos, lo que les da la excusa a los intendentes para decir que no tienen jurisdicción para actuar. Para lo que sí tienen jurisdicción es para cobrarles las tasas municipales.La "ruta pesada" de Villa María es una excepción a toda la regla. Es parte del paisaje urbano de Villa María y nadie ha logrado erradicarlo. Es como las pérgolas para la ciudad de Córdoba.En la "ruta pesada" pasa de todo; muchos lo saben, pero miran para otro lado. Si algo aportó el juicio, fue revelar esa verdad oculta.

