"Una vez se quiso escapar y él la apuñaló en la cola"
Se conocieron más detalles del caso de la joven que estuvo siete años secuestrada por su pareja. Los brindó la hermana de la víctima.
La Plata. "Está muy angustiada, triste, shockeada. Se quería ir y no la dejaba. Una vez se quiso escapar y la apuñaló en la cola. Le pegaba hasta dejarla inconsciente". Este fue parte del relato que ayer brindó a Radio 10 de Buenos Aires una hermana de la joven de 24 años que el jueves último fue liberada en la localidad bonaerense de Guarnica, en La Plata, luego de estar 7 años secuestrada por su pareja, con quien tuvo cuatro hijos durante su cautiverio.
El detenido, Oscar Roberto Enríquez (33), está imputado de privación ilegítima de la libertad de su pareja Sofía, quien estaba allí, contra su voluntad, desde abril de 2005.
La investigación se inició a partir de una denuncia reciente realizada por la hermana de la víctima. El instructor judicial, Germán Di Pascual, dijo que en la pesquisa habían surgido “tres domicilios donde la mujer podía estar, ya que había tenido algunos contactos con su hermana a través de la red social de Internet, Facebook”.
Además, contó: “Gracias a las indicaciones que la víctima pudo darle a vecinos linderos mediante señas o gestos, que indicaban que estaba secuestrada, es que pudimos llegar hasta ella”. “Sofía no salía casi nunca y, cuando lo hacía, era acompañada por su captor. Por eso no podía pedir ayuda. Uno de los testigos relató que cuando ocasionalmente la veían, ella lograba expresarles con frases cortas la situación en que se encontraba y solicitarles auxilio mediante señas”, explicó.
El funcionario judicial aseguró que la joven “nunca estuvo desaparecida” ya que su familia “siempre fue consciente de que Sofía se encontraba con el imputado contra su voluntad”. “Por ello –dijo– la figura no es secuestro sino privación ilegal de la libertad doblemente agravada por darse en situación de violencia o amenazas y porque duró más de un mes”, delito que tiene una pena de 2 a 6 años.
Detalló que los familiares de la mujer “jamás se atrevieron a irrumpir en las casas en las que sospechaban que ella estaría por la peligrosidad de su pareja”.
La víctima podía moverse de manera libre en el interior de la casa, pero no salir sin él.

