Temas del día:

"Trato de salir adelante y ser el de antes, pero es difícil"

Omar Reygada es uno de los líderes entre los 33 mineros chilenos que estuvieron 69 días atrapados a más de 700 metros de profundidad. Al año del rescate, cuenta cómo cambió su vida.

13 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
"Trato de salir adelante y ser el de antes, pero es difícil"
A salvo. Reygada abraza a su rescatista antes de ir hacia el hospital de Copiapó, hace un año. Hoy regresará junto a sus compañeros de odisea a la mina que los mantuvo cautivos durante 69 días (Archivo / AP).

Para él, la tercera no fue la vencida. Conocido como "el Abuelo" o "el Tata", tras quedar sepultado con vida a más de 700 metros de profundidad durante 69 días, también empezó a ser llamado "el Porfiado". Se trata de Omar Reygada, el minero 17, según se conocen entre ellos por el orden en que fueron saliendo, uno tras otro, el histórico 13 de octubre del año pasado. Reygada es uno de los 33 mineros que ya quedó en la memoria tras sobrevivir a una odisea nunca antes imaginable. Este hombre de hablar pausado es viudo, tiene 57 años, seis hijos (uno murió de cáncer), 17 nietos y cuatro bisnietos. Es hipertenso y, poco antes de quedar sepultado en la mina San José, en el desierto de Atacama, le habían detectado diabetes, por lo que su salud fue un tema de preocupación entre los rescatistas.Sin embargo, nada lo amilanó. Electricista y operador de carga, toda la vida se dedicó al oficio de la minería. Aunque nunca había padecido un accidente laboral de esta envergadura, el derrumbe del 5 de agosto de 2010 fue el tercero que lo dejó atrapado en el interior de una mina.Durante el extenso cautiverio, Reygada fue uno de los líderes allí adentro, encargado de administrar las provisiones y llevar tranquilidad a aquellos que eran ganados por la desesperación.Cuando volvió a ver la luz, lo primero que hizo fue arrodillarse y mirar al cielo. En una de sus manos aferraba una Biblia y hoy, a un año del rescate, no deja de referirse a Dios durante la charla que mantuvo por teléfono con La Voz del Interior .Aquel día, cuando era subido a la camilla, sacó a relucir su otra "fe": la camiseta del popular club de fútbol chileno Colo Colo, lo que despertó risas y aplausos entre los rescatistas."Ha sido un año bastante agitado, con cosas buenas y otras malas, pero hay que pensar sólo en lo bueno", comenzó a contar desde su casa de Copiapó, la ciudad minera más próxima al desierto de Atacama.Y agregó: "Lo mejor del rescate es estar con vida, gracias a Dios, volver a abrazar a nuestros familiares". Salir adelante. "Estamos tratando de salir adelante, de volver a ser lo que éramos antes de quedar atrapados, pero es difícil conseguirlo", siguió relatando con un tono tranquilo que no abandonaría durante le resto de la entrevista, pese a que en la cola de los llamados esperaban periodistas de 12 medios más de todo el mundo. –¿Qué actividades han podido seguir desarrollando tras el rescate? –La mayoría no puede conseguir trabajo, nosotros sólo sabemos de minería, pero mi familia se opone a que vuelva a trabajar en una mina, por lo que estoy tratando de buscar otros rumbos. Ahora, con algunos compañeros damos charlas motivacionales y viajamos por distintas partes. Pero hay otros compañeros que están mal de salud y de trabajo. Ahora, cuando se cumple un año, ya estamos en condiciones de volver a trabajar, pero muchos tienen miedo de que no los llamen por no pasar el test psicológico. Yo desde que salí de la mina, no puedo dormir más de tres o cuatro horas, es muy difícil todo. –¿Cómo sigue la relación con sus compañeros de odisea? –Nos vemos, nos llamamos, con algunos estoy en contacto más que con otros, pero intento estar al día con todos. Mañana (por hoy) vamos a ir a la mina San José, donde se va a poner la primera piedra del memorial, después tenemos que destapar la estatua de la paz en Copiapó y tenemos un cóctel en una empresa. –¿Lograron manejar la fama en la que se vieron envueltos? A la distancia, parece que en los últimos meses mermó un poco la presión de los medios de prensa sobre ustedes... –Ahora tengo 12 medios esperando para hacer entrevistas, pero en los últimos meses habían bajado un poco los llamados de los periodistas. Hace 20 días estuve en Canadá promocionando un grupo folclórico que recaudaba fondos para reconstruir una escuelita del sur de Chile que fue destruida por el terremoto, y antes viajé por distintos países. La experiencia más fuerte fue conocer Tierra Santa, en Israel, pero también me gustó mucho Disney, porque fue como volver a ser niños después de lo que habíamos sufrido, y Grecia, todos los lugares a los que nos han invitado han sido muy lindos, interesantes. –Lo que ustedes tuvieron que pasar, ¿sirvió para que cambiaran las condiciones de seguridad en el trabajo minero o sólo fueron anuncios de ocasión? –Por ahora no se ven reflejados los cambios, pero se está trabajando para crear conciencia entre los empresarios, que son con los que más hay que trabajar para que esto cambie.