Temas del día:

Tras 11 años, cayó en Perú por un crimen en Córdoba

Es el sospechoso del asesinato de un ex militar que estaba al frente de una pinturería en Alto Verde.

23 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Tras 11 años, cayó en Perú por un crimen en Córdoba

Cuando los agentes de Interpol lo vieron caminar tranquilo por las calles de "El Agustino", en el Centro Lima, Perú, no dudaron en echársele encima. El hombre de 42 años que el pasado 17 de febrero quedó detenido, tenía una cuenta pendiente a cientos de kilómetros: hacía casi 11 años, el viernes 18 de febrero de 2000, dos delincuentes armados asesinaron a un ex militar, Ricardo Pérez (76), que estaba al frente de una pinturería de barrio Alto Verde, de la ciudad de Córdoba. Desde entonces, sobre Eduardo Frey Córdova Zavaleta (42), de él se trata, pesaba una orden internacional de captura, ya que figura como sospechoso del crimen.El comisario general Sergio Comugnaro, jefe de Investigaciones Criminales de la Policía cordobesa, señaló que Córdova había sido el único sospechoso identificado tras el crimen. Los sabuesos locales de Homicidios jamás perdieron las esperanzas de hallarlo y, teniendo en cuenta de que era oriundo de Perú (nació el 6 de julio de 1968 en Chimbote) dirigieron la investigación hacia ese país, en colaboración con el consulado peruano. La causa en Córdoba está radicada en la fiscalía de Distrito 4 Turno 1, a cargo de Jorge Aradas. Córdova, según se informó desde la Policía cordobesa, permanece detenido en la cárcel de Villa El Salvador, Perú, mientras se aguarda que sea sometido a un proceso de extradición. El crimen. En el anochecer del viernes 18 de febrero de 2000, cerca de las 20.45, dos supuestos clientes ingresaron en la pinturería "Prisma", ubicada en Los Granaderos 3082. En ese momento, atendían el local Ricardo Pérez (76) y su nuera Sofía. Según relató la mujer al otro día del ataque, la fatal balacera se desató luego de que el ex militar intentara resistirse al asalto. "Eran las 20.45 y entraron dos tipos de unos 30 años. Uno se quedó en el umbral de la puerta y el otro se acercó al mostrador para preguntarme si tenía pintura en aerosol. Y, cuando me agaché a buscarla, el delincuente se metió detrás del mostrador y me pegó una patada en la espalda. En ese momento gritó que era un asalto y me puso un arma en la cabeza", recordó Sofía. "Cuando mi suegro vio que el tipo me pegó y me puso el arma en la cabeza, se desesperó; en el acto se agachó y buscó la pistola que él tenía. Entonces los tipos se pusieron como locos, como desencajados. Para colmo, mi suegro les decía que no me tocaran mientras los apuntaba con el arma. Cuando uno de los delincuentes se acercó a él, yo lo seguí porque creía que lo iba a matar; entonces hubo un forcejeo y empezaron los tiros", explicó la mujer según se lee en la edición de La Voz del Interior que cronicó el hecho el 20 de febrero de 2000.