Tiros a una policía que denunció a sus pares por robo
La mujer ya había sufrido aprietes al teléfono por acusar a sus camaradas y a dos jefes.
Semanas atrás, una joven policía venció todos sus temores y denunció a dos compañeros de patrulla por robarle dinero a un detenido ebrio. Y fue más allá, acusó a sus dos jefes directos, un comisario y un subcomisario, por encubrir todo. La denuncia tuvo su derivación: los cuatro uniformados fueron imputados por la Justicia. La mujer fue objeto de todo tipo de amenazas vía telefónica. Ayer, las cosas cambiaron de color: matones en moto pasaron frente a su vivienda, en el este de la ciudad de Córdoba, y efectuaron varios disparos. Por fortuna, no hubo heridos."Si bien no hay nada que relacione las amenazas y el ataque a tiros con los policías imputados... ¿Qué hay que pensar? La mujer venció todos sus temores y se animó a hablar y ahora la está sufriendo", comentó una fuente judicial.De los matones que hicieron los disparos sólo se sabe que iban en motos. No están detenidos ni identificados. Lo más grave es que hasta anoche su vivienda no estaba custodiada. Robar al borracho. Semanas atrás, móviles del CAP del Distrito 6 acudieron a barrio Patricios a detener a un borracho. El hombre, según fuentes de la causa, había intentado robarle a un camionero. De acuerdo con la pesquisa, el sospechoso no se podía mantener en pie. Fue requisado y de sus bolsillos cayeron unos 1.100 pesos y un celular. Un policía tomó el dinero y el teléfono y se los guardó en su uniforme. Su compañero vio todo y no dijo nada. Una tercera policía, presente en el lugar, recriminó a sus compañeros y los trató de ladrones, según fuentes del caso. Al parecer, quien se guardó todo le habría dicho que cerrara la boca y no dijera nada.Lejos de acatar la orden del "no te metás", la mujer volvió a la sede policial y les contó al comisario y al subcomisario lo ocurrido. Siempre según la causa, lejos de tomar cartas en el asunto, los dos jefes habrían "hecho la vista gorda".Fue entonces que la mujer policía acudió a la unidad judicial, y contó todo. El caso recayó en manos del fiscal Carlos Matheu, quien detuvo a los dos policías que habían apresado al borracho (un suboficial principal y un agente) por hurto simple agravado por su condición de hombres de azul. Paralelamente, imputó a los dos jefes policiales por encubrimiento.Los dos uniformados acusados de ser ladrones recuperaron su libertad a los días, dado que no tienen antecedentes. De todos modos, están en pasiva.La oficial que los denunció sufrió aprietes telefónicos, y fue cambiada de lugar de trabajo. En este punto, llama la atención de que alguien de la fuerza haya dejado trascender su identidad entre sus pares, siendo que cuando un policía comete un delito su nombre no se informa. Hoy, la mujer no goza de la mejor simpatía de algunos pares.

