Sospechan que Jimena fue descuartizada
La jovende 22 años, madre tres hijas, está desaparecida desde marzo último. Los detectives y su familia ya hablan de que buscan "un cuerpo".
¿Qué pasó con Jimena Natalí Arias? La joven de 22 años, madre de tres pequeñas niñas de 6, 4 y 2 años, está desaparecida desde los primeros minutos del martes 6 de marzo último. Aquella noche, un joven compañero de trabajo la dejó en el portal del barrio Ciudad Evita, en la zona sur de la capital cordobesa. La separaban tres cuadras y media de su casa, pero jamás llegó.Hoy, la investigación de la fiscalía de Distrito 2 Turno 6, a cargo de María Antonia de la Rúa, se orienta a la búsqueda de un cuerpo, de un cadáver. Un crimen es la principal hipótesis de la que se guían los investigadores que intentan desenredar la madeja de silencio y miedo que rodea al caso.Una telaraña que en los últimos tiempos se ha ido desdibujando, a partir del ofrecimiento de una recompensa y el hastío de los vecinos hacia un grupo del barrio en particular. Según confirmaron fuentes con acceso a la causa, esa madrugada, cuando Jimena comenzó a desandar los escasos metros que la separaban de su casa, se habría topado con entre 8 y 10 varones (adolescentes y más grandes) que estaban reunidos en una precaria casilla de allí, tomando alcohol y drogas, como lo hacían de manera usual. Ella conocía a algunos de los allí presentes. No se sabe con qué pretexto, lograron que se acercara. Y ahí sobrevino el ataque. La habrían abusado, golpeado y asesinado. Hasta allí, datos que ya habían trascendido. Pero hoy, en el barrio y en la investigación, hay un rumor más que fuerte: a Jimena, una vez que la mataron, la descuartizaron para dispersar sus restos y que la Justicia y la Policía no pudieran encontrarla jamás. La clave del celular. Creyeron –siempre según esta hipótesis– que iban a ser impunes. Antes de desaparecerla, le quitaron un par de zapatillas, su teléfono celular y una remera que su compañero de trabajo acababa de regalarle. A las zapatillas y al teléfono los vendieron por 70 pesos en total. Al aparato lo comercializaron en la villa "Iveco", ubicada cerca Ciudad Evita. A mediados de junio, los investigadores del Centro de Investigación Criminal (CIC) de la Policía Judicial detuvieron a dos vecinos del barrio: Rubén Almirón (23) y Alberto Torres (20). Fueron imputados por el supuesto delito de "encubrimiento agravado" y quedaron con prisión preventiva.El primero tiene un antecedente por violación y se crió junto a un sobrino, Franco Rodríguez (18), que el pasado domingo 18 de noviembre fue asesinado de un balazo en una disputa con otro vecino. Tras el crimen, allegados al muerto saquearon y quemaron tres casas de los familiares del detenido por su asesinato.Cuando fueron a detenerlo a Almirón, los detectives se encontraron también 3,5 kilos de clorhidrato de cocaína.Para llegar a los ahora presos, los detectives del CIC realizaron un intenso trabajo de entrecruzamiento de datos que surgieron a partir del análisis de sábanas telefónicas y de las celdas del teléfono sustraído. Esta fue la clave que hoy sustenta la investigación. Aunque hoy son ellos los detenidos, para los investigadores más personas participaron del crimen. Y no dudan de que todos los involucrados pertenecen a un mismo círculo. "Hubo un pacto de silencio entre ellos, pero se resquebrajó", apuntó uno de los informantes. Fue de ese mismo grupo que una noche salió el dato de que la habían descuartizado. En Ciudad Evita pronto comenzó a correr el mismo rumor. Todas las miradas se enfocaron en las mismas personas, encabezadas por Almirón. Alguien que esa madrugada estuvo en el asesinato, se quebró. No ante la Justicia ni los detectives, pero sí en Ciudad Evita. El espiral fue veloz y el dato corrió de una cuadra a otra. Aunque en un principio no sonó con insistencia el 0810-888-3368, en el que se ofrecen 100 mil pesos para aquella persona que aporte datos que permitan hallar a Jimena, hoy las llamadas se han tornado más frecuentes. Vencer el miedo. La gente, los mismos vecinos, están empezando a correr el velo del miedo y se animan a hablar. Motivados por el dinero pero, sobre todo, cansados de la impunidad de un grupo de personas que hacen lo que quieren en un vecindario formado por la Provincia en 2004 con la intención de alejar del peligro de las inundaciones a diferentes villas miseria. Vecinos que hoy se enfrentan al drama de una violencia que reconoce sus raíces en la droga y que se exterioriza a través de cada vez más golpes y tiros.
En detalle
La última vez. La joven está desaparecida desde los primeros minutos del martes 6 de marzo último. Aquella noche, un joven compañero de trabajo la dejó en el portal del barrio Ciudad Evita, en la zona sur de la capital cordobesa. La separaban tres cuadras y media de su casa, pero jamás llegó.
Las sospechas. Jimena se habría topado con entre 8 y 10 varones (adolescentes y más grandes) que estaban reunidos en una precaria casilla de allí, tomando alcohol y drogas. Los investigadores creen que allí fue abusada y luego asesinada.

