Siguen los intentos de reconectar el enfriamiento en la planta de Fukushima
Es vital para evitar la fusión de reactores. Cansancio en la población evacuada. Hoy hubo un nuevo sismo.
El cansancio y la ansiedad se propagaron hoy entre los habitantes que abandonaron sus hogares cercanos al complejo nuclear de Fukushima, mientras los trabajadores intentaban enfriar una vasija de la planta y reconectar los cruciales sistemas de enfriamiento.En otro día de avances y contratiempos, un estanque con combustible nuclear utilizado se sobrecalentó hasta acercarse al punto de ebullición, dijo un funcionario de seguridad nuclear. Mientras el agua se evapora, existe el riesgo de que sea liberado más vapor radiactivo a la atmósfera. "No podemos dejar esto y debemos hacernos cargo lo más rápido posible", dijo el funcionario, Hidehiko Nishiyama.Nuevo terremoto. Un sismo de 6,2 grados en la escala abierta de Richter, con epicentro en el Océano Pacífico, sacudió hoy de nuevo el noreste de Japón, sin que se haya informado de daños, indicó la Agencia Meteorológica nipona.El terremoto, que se sintió también en Tokio, se produjo a las 18.19 hora local y su epicentro se situó frente a las costas de la provincia de Fukushima, a una profundidad de diez kilómetros bajo el lecho marino (ver Nueva réplica en Fukushima).Dudas. No quedó claro de inmediato si el personal tuvo que dejar de trabajar en la conexión de los sistemas eléctricos y en la revisión de maquinaria para reactivar los sistemas de enfriamiento de la planta.Las personas que permanecen en el principal centro de evacuación en la ciudad de Fukushima hicieron largas filas para recibir un plato caliente de sopa de fideos. Un camión les distribuyó papel de baño y cobijas.Muchas de las 1.400 personas que viven en un saturado gimnasio vienen de comunidades cercanas a la planta nuclear. También expresaron preocupación por la radiación y agotamiento por la rutina como desplazadas."Fue un acto de Dios", dijo Yoshihiro Amano, propietario de una tienda de comestibles cuya casa se encuentra a seis kilómetros (cuatro millas) de los reactores. "Enojarse no ayuda en nada. Pero estamos preocupados. No sabemos si tomará días, meses o décadas volver a casa. Tal vez nunca. Apenas empezamos a pensar en esto".

