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Severas penas les aplicaron a dos asesinos

Por unanimidad, condenaron a dos jóvenes que mataron sin piedad a un padre de familia al que quisieron robarle la moto.

19 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Severas penas les aplicaron a dos asesinos

Durísimas condenas recibieron dos jóvenes que pretendieron robarle la moto a Alejandro Maximiliano León (32), a quien asesinaron sin piedad cuando había parado en una casa para buscar a su esposa y a su hijo. A Marcos Ezequiel Cuevas, de 26 años, apodado "Murci", el jurado popular le impuso prisión perpetua; mientras que a Gonzalo Ezequiel Zamora, de 23, alias "Cuadrado", lo castigaron con 20 años de prisión. Las condenas, impuestas de forma unánime por los nueve jurados populares y los tres jueces técnicos de la Cámara 4ª del Crimen, tuvieron mayor dureza que las peticiones de la fiscal y el querellante quienes habían solicitado, además de la perpetua para el autor del cruel disparo, 18 años de prisión a quien lo acompañaba en la acción. Los defensores, que habían cuestionado la instrucción y argumentado a partir de la debilidad de los indicios, habían pedido las absoluciones.Los hechos ocurrieron el 24 de marzo de 2009, cerca de la villa General Savio donde residían los asesinos. La víctima que viajaba en moto paró en una casa de avenida Capdevila para buscar a su mujer y su hijo. Fue sorprendido por una pareja de delincuentes que, armados y en otra moto, le exigieron a León que entregara su rodado. Como se resistió y se trabó en lucha con Cuevas, éste se soltó, dio cuatro pasos para atrás y le disparó sin piedad en el pecho, con un arma de grueso calibre (9 milímetros u 11.25). Estos hechos descriptos en la instrucción fueron convalidados por la sentencia de ayer. A todo o nada. Diametralmente opuestos y totalmente enfrentados fueron los alegatos escuchados ayer antes del veredicto del juicio iniciado a comienzos de semana. Por el lado de la acusación y la querella la contundencia terminó por pedir penas drásticas. Por el de los defensores, la tónica fue la endeblez de la instrucción, la abundancia de indicios sin mayor sustancia e irregularidades cometidas por los investigadores, todo lo cual terminaba con las solicitudes de absolución. La fiscal de Cámara Laura Battistelli hilvanó los indicios y puso énfasis en la pareja de asaltantes que iban en una moto cuya particularidad era el caño de escape con un sonido particular. También relató que luego de cometer el hecho los acusados se dirigieron a un aguantadero donde vivía Valeria Peñaloza a quien le confesaron que se habían "echado un moco" cuando quisieron robar una moto.Seis días después la mujer terminó delatándolos con la Policía. La acusación puso énfasis en la vestimenta de los atacantes, en que son cuñados (algo que se desconocía antes del debate) y que solían andar juntos.En el debate salió a la luz el miedo de algunos testigos y la falta de memoria que suele verse en estas audiencias cuando el crimen es cometido por alguien de una villa.La causa llegó con una carátula de homicidio en ocasión de robo en grado de tentativa, algo que cayó con el fallo. La fiscal había solicitado la pena de prisión perpetua para Cuevas por homicidio criminis causa. Zamora fue condenado por homicidio en ocasión de robo.Los defensores criticaron la falta de consistencia de la instrucción y dijeron que la fiscal de Cámara debió ingeniárselas para armar un marco indiciarlo consistente. Adriana Aubrit dijo que la causa se trataba de "una gran obra teatral" montada por el comisionado policial de Homicidios, el comisario inspector Raúl Isaac Gigena. "Homicidios les vendió pescado podrido a los querellantes y a la Fiscalía", sostuvo antes de pedir la absolución de su cliente.Por su parte, Miguel Carol Lugones -codefensor de Zamora- señaló que la causa estaba "mal instruida", al punto que la Fiscalía y el querellante "no tuvieron más remedio que apelar a la teoría del miedo". "La prueba ha sido escasa", concluyó. A su turno, el otro defensor de "Cuadrado", Pablo Schüle, cuestionó a Gigena, Peñaloza, el testigo presencial Roberto Lesser y los actos de reconocimiento de rueda de personas. Al igual que sus antecesores pidió a los jurados que consideren que quienes mataron a León están libres. Antes de requerir la absolución de Zamora, a los jueces técnicos les solicitó el mantenimiento de la calificación legal. Opinó que la descripción del hecho no tipificaba con el "desprecio de la vida".A pesar de las posturas encontradas, el jurado fue categórico: por unanimidad falló a favor de la culpabilidad y con dureza en las penas.