Se define el caso del abogado Romanutti, acusado de estafas
El fiscal solicitó cuatro años de prisión y que se le unifique esta condena con una anterior. La defensa pidió la absolución.
El juicio al abogado Héctor Raúl Romanutti alcanzó la semana pasada una instancia definitoria. El miércoles se vivió una intensa jornada de alegatos y argumentos tan encontrados como interesantes. El juicio demoró casi siete años y por segunda vez acusa a este abogado cuyos antecedentes en su colegio tienen gran cantidad de folios, como lo exhibió el fiscal de Cámara Marcelo Altamirano.En 2006, fue condenado a tres años de prisión efectiva e inhabilitación por cuatro años. Pero desde ese año se libró una batalla judicial para llevarlo otra vez a juicio también por defraudaciones, en este caso por cuatro causas. A esto se le sumó que habría quebrantado la inhabilitación. Finalmente, en febrero pasado comenzó el debate en la Cámara 7ª.Cuatro años de prisión (a unificarse en cuatro y medio por la condena en suspenso) fue la solicitud del fiscal Altamirano.Los vocales Víctor Vélez, Ricardo Iriarte y Carlos Ruiz escucharon extensos alegatos, particularmente el del defensor José Dantona, quien solicitó la absolución.Altamirano sostuvo que se cumplía en cada uno de los casos el concepto de "acción dolosa" para este tipo de delito: "aserción de lo falso; disimulación de lo verdadero". Con esta frase fue enumerando los hechos y reprochó como agravante de pena la "codicia" y el perjuicio económico causado a las víctimas.El fiscal fundó la acusación en los casos de estafa y fue preciso en los hechos de quebrantamiento de pena. Más allá de toda discusión, lo concreto para Altamirano es que el directorio del Colegio de Abogados le canceló la matrícula y fue notificado de eso el 3 de marzo de 2007, con lo cual ya estaba inhabilitado. Además de prisión, el fiscal pidió una inhabilitación de cinco años en el ejercicio profesional.Por su parte, el actor civil y querellante Carlos Guerín fue más categórico y pidió cinco años de prisión y consideró a Romanutti "una persona impía, porque al elegir las víctimas elegía personas debilitadas". Inusual alegato. En cambio, el defensor no ahorró recursos para demostrar la inocencia, especialmente algunos efectistas como el uso de un tacho de basura para arrojar los expedientes. Mientras echaba uno y otro cuerpo de las actuaciones, el abogado decía que su cliente iba a ser condenado no por la prueba sino por su "mala fama", por ser "seductor" y por haberse cruzado con el juez de Faltas Miguel Ángel Torres (damnificado), hacia quien no ahorró reproches.En extensa y sólida argumentación, el defensor desgranó cada uno de los casos y descalificó a los damnificados, de quienes dijo que no son "ni tan pobres ni tan víctimas". Especial dedicación tuvo para con Torres de quien el acusado dijo que fue el que lo llevó a juicio.En caso de eventual condena, Dantona pidió a los jueces que sea ésta condicional, aún siendo segunda condena y con cita de jurisprudencia.Lo llamativo es que, además, pidió que se envíen los antecedentes del caso para que Torres sea investigado por falso testimonio y por supuesta evasión impositiva por presunta venta de hacienda en negro.La sentencia están previstas para el martes 11 de junio. Si el fallo es condenatorio se deberá resolver si se le otorga una pena acorde con sus antecedentes –como pidió Altamirano–, si se le adjudica un castigo de tres años efectivos o si es posible darle una pena condicional aún con dos condenas.Además de la absolución, la culpabilidad parece encolumnarse en esos tres escalones de condena.

