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Salvan a chica que estuvo 9 horas raptada

La joven de 17 años fue encontrada maniatada y amordazada en la casa donde vivía un remisero, en barrio San Lorenzo.

15 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Salvan a chica que estuvo 9 horas raptada

Golpeada, con el terror dibujado en sus ojos, con una cinta de acetato tapándole la boca y con sus flacuchos pies y manos atados con un cable negro coaxil. Así, con su ropa un tanto desaliñada y sentada en una vieja silla, en una inmunda pieza al fondo de una casa, fue encontrada ayer a la tarde una chica de apenas 17 años, que había sido raptada, a la mañana, por un remisero que la trasladaba, según la Policía y la Justicia.

La jovencita estuvo 9 horas desaparecida y fue rescatada en barrio San Lorenzo de la ciudad de Córdoba, por una comisión de investigadores de la Policía.

En ese domicilio vivía el remisero, quien fue detenido e imputado por privación ilegítima de la libertad calificada. El individuo, de 23 años, tiene antecedentes por robo y lesiones.

La chica, al cierre de esta edición, hablaba con un cuerpo especial de psicólogos, a fin de dar detalles de la pesadilla que sufrió en la jornada de ayer.

Anoche, una calificada fuente del caso indicó que la chica habría sido abusada sexualmente en ese inmueble.

¿Cómo se inició todo? Eran poco más de las 7 de la mañana del lunes, cuando la chica de 17 años -estudiante universitaria- llamó por teléfono a una agencia de remises ubicada en la zona (no está claro si la empresa es autorizada o trucha) y solicitó un auto.

Planeaba ir a lo de su novio, quien vive en barrio Parque San Vicente. "Ella siempre llamaba a la misma empresa. Pero esta vez fue un remise al que nunca había subido", confió un vocero de la investigación.

La jovencita habría subido a un remise Renault 19. A poco de andar, según la sospecha de los pesquisas, el remisero la habría golpeado y llevado a un domicilio, aprovechando la oscuridad reinante y la niebla que a esa hora de la mañana cubría gran parte de la ciudad.

La chica nunca llegó a lo de su novio. Extrañado, el muchacho llamó a la casa de ella y recibió como respuesta que hacía rato que tampoco estaba allí. Temiendo lo peor, y con razón, los padres llamaron a la Policía. La denuncia quedó radicada en la Unidad Judicial 10.

!Un rapto! !Un rapto! Eran poco más de las 9 cuando el celular del fiscal Marcelo Sicardi comenzó a sonar. El funcionario, que leía el diario, atendió y se atragantó con el café. "Tenemos una chica raptada. No sabemos si es un caso extorsivo o qué. Pero no ha vuelto a casa. La Policía teme lo peor", le dijo su secretario.

Había que poner manos a la obra urgente. La primera directiva, "para no empantanar las cosas" -como diría luego un policía- fue que la prensa no supiera nada. La segunda, tomar testimonios y, fundamentalmente, dar con el remisero.

La Policía puso a trabajar a los pesquisas de Protección de las Personas y, temiendo lo peor, a los de Homicidios.

No fue tarea fácil ubicar al conductor del coche, según apuntaron voceros del caso.

Recién a las 11 de la mañana, el supuesto remisero fue localizado por un grupo de pesquisas. Trascendió que, si bien en un primer momento el muchacho dijo no recordar mucho, al final agregó que había llevado a la chica hasta un domicilio.

Como su testimonio no convencía a nadie, fue demorado y trasladado a la Jefatura de Policía. En su auto se hallaron algunas prendas de mujer.

Desesperación. Las horas iban pasando y la desesperación crecía entre los integrantes de la investigación. En el hogar de la chica, la angustia había llegado a límites indescriptibles.

Finalmente, el fiscal ordenó que se allanaran varios domicilios que el remisero frecuentaba. A las 16.30, un grupo de policías llegó a una casa ubicada en barrio San Lorenzo, cerca de la empresa Fiat. Arribaron al inmueble junto con el padre del remisero, quien ya estaba enterado de toda la investigación.

La casa es de una abuela del conductor y estaba vacía. La sorpresa llegó cuando fueron al fondo del inmueble: en un cuarto oscuro estaba la jovencita, presa del shock . Una cinta en su boca le impedía gritar.

El remisero Lucas Matías Rondinella (23) quedó preso e imputado como su presunto captor. Ahora, ¿qué iba a pasar con la chica? ¿Se trataba de un rapto con fines sexuales? ¿Era un caso de trata de personas? ¿La investigación lo dilucidará?