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Un robo burdo que terminó siendo fatal

Un joven ladrón pateó la moto en la que iba un hombre, con el objetivo de hacerlo caer y llevarse el rodado. El damnificado sufrió una seria lesión en la cabeza al tocar el pavimento, y murió meses después. Esto agravó de manera notoria la condena contra el delincuente.

04 de octubre de 2012 a las 01:17 p. m.
Un robo burdo que terminó siendo fatal

Utilizar la violencia para robar es un camino que cada vez eligen más delincuentes. Sin embargo, ¿saben éstos a qué se enfrentan?

En la Cámara 8ª del Crimen de la ciudad de Córdoba un joven de 20 años acaba de ser condenado a 10 años de cárcel por el delito de "homicidio en ocasión de robo". La pena es el doble del máximo previsto en la carátula legal por la que había llegado a juicio, "robo con lesiones graves".

Sucede que este joven, Jonathan Esteban Olmos (20), para robar una moto, pateó el rodado haciendo que su conductor cayera de manera pesada contra el suelo. La víctima sufrió serias lesiones en la cabeza, lo que meses después le costó la vida.

No se trató de un asalto con armas de fuego ni con una saña desmedida por parte del ladrón. Fue un caso en el que el delincuente no supo quizá el daño que podía generar con su conducta violenta. Un robo "simple" que terminó de la peor manera: un muerto. Y una condena severa para el ladrón.

"Muchas veces los delincuentes no conocen los riesgos a los que se enfrentan cuando recurren a la violencia", reflexionó el fiscal de Cámara Hugo Almirón tras cerrarse el juicio.

Golpe. El caso se remonta a las 8.45 de la mañana del 2 de diciembre de 2010, cuando José Aurelio Yañez (52) regresaba en moto a su casa tras dejar en las inmediaciones a sus hijos en la parada del ómnibus A3, ubicada en Tandil y Pilar, en Jardín del Pilar. Fue en ese momento, mientras circulaba en su rodado Brava por calle Baradero, que Olmos, de entonces 18 años, hizo caer a Yañez sobre el pavimento, golpeando este de manera muy fuerte su cabeza contra el cordón cuneta.

Al parecer, para lograr su objetivo. Olmos habría aplicado una patada contra la moto, buscando que Yañez perdiera el control del rodado. Lo que se podría definir como un método burdo. Pero que resultó fatal.

Al final, Olmos no logró llevarse la moto porque la acción fue advertida por uno de los hijos de la víctima, que le gritó y terminó siendo clave para que fuera detenido momentos después.

"Ey, ¿qué lo que hacés?", le espetó cuando veía que el ladrón ya levantaba la moto con el objetivo de robarla.

Al caer, Yañes sufrió serias lesiones en la cabeza. El parte médico señaló "hematoma bipalperal bilateral, traumatismo craneofacial, politraumatismos, fracturas frontofaciales múltiples bilaterales, fractura de senos paranasales, fractura de peñasco derecho, contusión frontal izquierda, hematoma extradural frontal izquierdo, hematoma subdural occipital derecho y hemorragia subaracnoidea". Estuvo internado en el Hospital de Urgencias, hasta el 9 de febrero de 2011.

No obstante, nueve meses después, el 26 de noviembre de ese año, tuvo que ser internado otra vez en el Sanatorio Parque, donde falleció el 10 de diciembre. Según señaló la Justicia en base a los informes médicos, la causa eficiente de su muerte fue "las complicaciones derivadas de la lesión cráneo facial inicial".

Mientras la salud de Yañez se agravaba, la fiscalía de instrucción interviniente ya había elevado la causa a juicio contra Olmos, acusado en ese momento de "robo con lesiones graves".

Ahora, al realizarse el juicio en la Cámara 8ª, el fiscal Almirón solicitó al Tribunal compuesto por los jueces Juan Manuel Ugarte, Julio César Bustos y José Pueyrredón, que se ampliara la acusación al delito de "homicidio en ocasión de robo". De esta manera, Olmos quedó a merced de una condena mucho más severa, ya que la primera figura penal preveía un máximo de cinco años de cárcel, mientras que la ahora impuesta tenía un piso de 10 años de prisión, pena que finalmente se le aplicó.