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Rescatados volvieron al campamento Esperanza

Participaron de una misa a la que no tuvo acceso la prensa. Desmantelan lo poco que quedaba en el lugar.

18 de octubre de 2010 a las 03:01 a. m.
Agencias EFE y AP
Rescatados volvieron al campamento Esperanza

Mina San José (Chile). Mineros volvieron ayer al lugar donde estuvieron atrapados 69 días y visitaron el campamento Esperanza, donde sus familias se instalaron en carpas para esperar 69 días su regreso desde la profundidad de la tierra. Los mineros empezaron a llegar temprano y eran esperados por decenas de periodistas locales y extranjeros apostados en el camino de tierra que atravesaba el ahora desolado campamento, hasta la barrera que durante más de dos meses frenó el pasó a todos los que no eran rescatistas.Luis Urzúa, que estaba como jefe de turno el 5 de agosto, cuando un enorme bloque de piedra de centenares de toneladas atrapó a los mineros a 700 metros de profundidad, dijo al llegar al campamento: "Es bonito estar donde estuvieron nuestros familiares"."Esto no tiene palabras", dijo Claudio Yáñez, consultado sobre qué sentía al ver el campamento y mientras llevaba a su hija en brazos. Algunos llegaron en automóvil, evitando a la prensa, y un puñado en un autobús especial.La prensa no tuvo acceso al servicio religioso ecuménico realizado en la mina, 850 kilómetros al norte de Santiago.Del campamento en el que habitaban las familias, que siempre tuvieron fe en que los mineros estaban vivos pese a un segundo derrumbe el 7 de agosto, hoy sólo queda una docena de carpas polvorientas.Una de las pocas cosas que permanecen intactas son 33 banderas chilenas, cada una con el nombre de un minero, plantadas en un cerro al frente de lo que hasta el miércoles fue una verdadera ciudadela, que llegó a tener unos tres mil habitantes, de los cuales unos 2.200 eran de la prensa. Hasta los santos se fueron. La concejala del municipio de Tierra Amarilla, Magaly Cortez, que llevaba en brazos a San Expedito, "el santo de las causas justas y urgentes", expresó: "Espero que esta estatua sirva para un museo en Copiapó o en algún lugar de Atacama" También se marchaba el payaso "Rolly", que viajó poco más de mil kilómetros, desde Iquique, para entretener a los niños del campamento durante dos meses.En la única carpa que se observa movimiento está Griselda Godoy, madrastra del minero Carlos Barrios, 27 años, que llegó a buscar su cocinilla, un tanque de gas, ollas, platos y otros utensilios que había dejado allí. "Siento penita, pero igual estoy contenta porque estoy con el hijo de nuevo", declaró.Contó que su pareja, Antenor Barrios, tenía tres hijos y que perdió uno a los tres meses de nacido y el otro cuando tenía 15 años. "Por eso el papá (de Carlos) sufrió mucho, pensó que no lo iba a recuperar", no comía ni dormía.Carlos vive hace dos años y medio con su madrastra y su padre, quien convive con la mujer hace ya 17 años.De pronto llegó Carolina Soto, sobrina de Jorge Galleguillos, que compartió carpa con la familia Barrios y con la de Víctor Zamora.Carolina dijo que "hay muchos sentimientos encontrados. Tristeza, penas, discusiones que vivimos aquí, por tantos días". Piden por salarios. Familiares de otros mineros que no estuvieron atrapados pero a quienes la empresa dueña de la mina les adeuda sueldos e indemnizaciones aprovecharon la visita de sus compañeros al campamento para protestar allí frente a la prensa por el pago de sus salarios e indemnizaciones.