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"Que los asesinos de mi marido paguen por lo que hicieron"

Miriam Hidalgo, esposa de Raúl Baldo, dice sentirse tranquila porque los acusados están presos. La odisea de salir adelante.

04 de enero de 2012 a las 12:01 a. m.
Carina Mongi (Especial)
"Que los asesinos de mi marido paguen por lo que hicieron"
Arrancar de nuevo. Miriam se hizo fuerte para criar sola a sus dos hijos en Santa Rosa de Calamuchita (LaVoz).

Santa Rosa de Calamuchita. "Es como que en ese momento me hubieran cambiado el chip, yo siento que soy otra persona". Miriam Hidalgo (41) califica al año que acaba de finalizar como "muy duro" y, a la vez, de "profundo aprendizaje". El episodio que le cambió la vida y del que hoy se cumple un año fue el brutal asesinato de su esposo, Raúl Baldo (48), en medio de un asalto cuando acababan de llegar para pasar sus vacaciones a Canasvieiras, en la costa de Brasil.Baldo, radiólogo del Hospital de Santa Rosa, murió de un disparo al resistirse al robo de su automóvil, frente a sus dos hijos. Ni siquiera habían bajado las maletas: la familia estaba buscando alojamiento para pasar la primera noche.Por el caso, hay tres detenidos, entre ellos un menor, según las autoridades brasileñas. La mujer comentó que a fuerza de voluntad logró salir adelante con sus dos hijos, tratando de superar la traumática experiencia que sufrieron cuando el sueño de las vacaciones se transformó en pesadilla.Semanas atrás, Miriam envió un nuevo correo electrónico a la policía de Brasil solicitando información de la investigación. La respuesta, que no tardó en llegar, fue la confirmación de que el presunto autor material estaba detenido: es un joven de 16 años, con pruebas que lo incriminarían, como el hallazgo de sus huellas digitales en el vehículo de la víctima."Ahí me terminó de cerrar la reacción de Raúl, seguramente vio que era una criatura, un chico; que podría con el ladrón, ya que Raúl era alto y corpulento. Son conjeturas que saco, porque no encuentro otra explicación", sostiene ahora.Dos hombres mayores de edad cómplices del robo, también presos y esperando el juicio (según las autoridades brasileñas) completan la trilogía de sospechosos. Tranquilidad, "Yo sé que no me devolverá nada, pero me tranquilizará saber que está esclarecido y que paguen por lo que hicieron; estoy conforme con la eficacia de la Policía", afirma. "Necesito volver a Brasil, no sé cuando, ni en qué circunstancias, pero lo necesito para cerrar un ciclo", subraya Miriam. "Esta nota también para mí es eso, empezar a cerrar esa historia y arrancar, no de cero, porque eso no se puede, pero sí arrancar de nuevo", cuenta.No siente rencor contra Brasil ni contra ese destino turístico. Recuerda que todas las vacaciones familiares fueron en distintos destinos del sur del país hermano. Un año difícil. "A los meses nos agarró un bajón fuerte, que los tres manifestamos de distinta manera", relata Miriam. La mujer se enfrascó en su trabajo como docente en la escuela Gabriel Mistral, mientras que el más chico se llenó de actividades para "no parar", al tiempo que el hijo mayor (de 15 años) hizo lo contrario: dormía demasiado y se mostraba desganado. "Cuando veo mal a mis hijos, ahí se acaba el mundo. Yo siento que con el resto puedo, pero no con eso", señala."En los cumpleaños de los chicos, o en Navidad, es cuando más se nota la ausencia", añade Miriam.Miriam dice que lo que más le costó fue sentir la responsabilidad de las decisiones, que antes eran compartidas. Y que descubrió una fortaleza en su interior, que no se imaginaba que tenía, y que salió a la luz en el momento límite.A las pocas semanas de la tragedia, recuperó el vehículo VW Suran que fue causa del robo, y que aún sigue utilizando.Después de lo que vivió, comenzó a ver la vida de otra manera. "Uno valora las cosas que son realmente importantes, aprende a vivir el día a día, el minuto a minuto", concluye.