Preocupa en Tribunales asalto a un juez
Se investiga el copamiento de su casa el sábado. Lo maniataron con su mujer y los amenazaron con llevarles a sus hijas.
Un juez de Cámara provincial y su mujer vivieron una hora de horror durante la madrugada del sábado pasado cuando, mientras dormían en su casa, fueron sorprendidos por un grupo de delincuentes que los ataron y los amenazaron varias veces con llevarles a sus hijas. El hecho, que no fue informado por la Policía, ocurrió en barrio Centenario, lugar donde tres madrugadas después se registró un asalto muy similar, aparentemente a cargo de la misma banda.En Tribunales II causa preocupación el copamiento de esa casa, que contó con apoyo del exterior y logró evadir un guardia de seguridad de la cuadra. La denuncia es instruida por el fiscal Eugenio Pérez Moreno, quien ayer confirmó su avocamiento pero se negó a brindar precisiones del caso.El camarista de un fuero distinto al Penal se mostró preocupado por represalias, ya que los ladrones lo amenazaron. "Vos que sos juez, tené cuidado", le habrían dicho tras aclararle que le había ido "bien" en el asalto. El temor que infundían no se centraba en armas de fuego, sino en llevar secuestrada a una de las niñas que dormían mientras se desarrolló el atraco. Por este motivo, no quiso expresarse sobre el atraco ni brindar su identidad. Sigilosos y sutiles. Según fuentes judiciales, el ingreso de los malvivientes se produjo sin ningún tipo de violencia, utilizando una llave o ganzúa y con total sigilo, al punto que despertaron a sus víctimas, las ataron fuertemente con prendas de vestir y les taparon las caras con almohadas. Para obtener su botín, la pareja de malhechores utilizó una y otra vez la amenaza de secuestro de una de las niñas, para ir llevándose paulatinamente dos mil dólares, tres mil pesos y joyas, además de un televisor LCD, ropa, celulares y I-pods.Trascendidos judiciales indicaron que durante el asalto los intrusos no tuvieron para con sus víctimas ningún desliz, siquiera verbal. Salvo las fuertes ataduras y las amenazas con las niñas, no pronunciaron ni un insulto. No les hizo falta violencia, sabían qué palabras usar para lograr que el matrimonio colabore.El caso es investigado por Robos y Hurtos, que analiza algunas modalidades de los cacos. "Papi, ¿dónde está la plata?", "Papi, ¿qué auto tenés?", "Papi, ¿a qué te dedicás?", serían algunas de las frases que pronunciaban amablemente para lograr la colaboración de quien, según fuentes judiciales, les terminó confesando que es juez.También Robos y Hurtos analiza la denuncia de otro profesional que vive a pocos metros de la casa del magistrado. En este caso, un reconocido médico que fue despertado el lunes por delincuentes que se movieron de igual manera. Sin embargo, al médico lo amenazaron con una pistola 9 milímetros, que habrían recargado junto a su cabeza.El fiscal Pérez Moreno reconoció a este diario que también existe esta denuncia pero igualmente fue muy prudente sobre avances en la instrucción. Pese a todo, admitió que por el momento no hay detenidos ni personas identificadas.

