Por temor, dos testigos huyeron a Catamarca
Madre e hija habían observado, mientras juntaban cartones, a dos de los acusados del crimen del comerciante Huber Demarchi.
Hubo que esperarlas. Madre e hija juntaban cartones aquella calurosa siesta del 12 de enero de 2009, en barrio Guiñazú, cuando vieron que unas personas salían presurosas del comercio de Huber Demarchi. No hizo falta que pasara mucho tiempo para que se enteraran de que al comerciante lo habían apuñalado con saña, e incluso le habían puesto una bolsa en la cabeza y un cinto alrededor del cuello.
Por este crimen, fueron detenidos y llevados a juicio tres jóvenes: Sebastián José Murúa (26), Nelson Fabián Britos (20) y Claudio Alberto Sueldo (20). Sobre los tres pesan imputaciones por el supuesto delito de robo calificado con el empleo de arma y homicidio calificado.
Ya desde la primera audiencia, celebrada el lunes pasado, corría el rumor en la Cámara 6ª del Crimen, de la ciudad de Córdoba, de que había testigos amenazados y se dudaba de que se presentaran.
En esos días, el paradero de las mujeres era un misterio. Recién el miércoles fueron localizadas en la provincia de Catamarca. Para allá viajó una comisión policial especial, que les aseguró protección y las trajo de nuevo hacia Córdoba.
Dubitaciones. Recién a las 14, la mujer se sentó para testificar. Su relato comenzó con una llamativa falta de memoria y algunas contradicciones, que trasuntaba un estado de ánimo temeroso, por lo que se dio lectura a lo que había declarado en el transcurso de la etapa de instrucción.
Luego, la mujer dejó de ser dubitativa y dijo estar segura de que esa siesta había visto a Sueldo y Britos en el local de la víctima. Y concluyó contando que se había ido a vivir a Catamarca "por miedo".
Tras su testimonio, declaró su hija -menor de edad-, quien también, después de algunas vacilaciones, admitió que aquel día había visto a Sueldo y a Britos.
Luego de estos testimonios, los abogados defensores de los imputados solicitaron una pericia oftalmológica a la madre, el libro de guardia de la seccional de Guiñazú y una inspección ocular en el lugar del crimen.
Luego de un cuarto intermedio, el Tribunal rechazó las pruebas nuevas y se pasó a un cuarto intermedio para la semana que viene, oportunidad en la que se escuchará al policía investigador y en la que además podrían presentarse alegatos.

