Un policía sin memoria en el juicio al "Chancho" Sosa por narcotráfico
Sorprendió lo “olvidadizo” que fue el oficial comisionado que investigó a este supuesto “jefe narco” de Córdoba.
La mayoría de los juicios orales donde a pesar de las pruebas y secuestro de importantes cantidades de estupefacientes, los traficantes "zafaron" y salieron en libertad, fue por las actuaciones de los policías investigadores que por ignorancia, errores de forma o en la pretensión de agravar la situación de los sospechosos forzaron pruebas. Aunque en los últimos dos años no se advierten tantos procedimientos declarados "nulos" por la lamentable actuación policial, en el juicio contra René Alejandro "Chancho" Sosa merece un renglón aparte el testimonio brindado por el comisionado en la causa, el oficial inspector Oscar Alberto Copetti.
El policía, que curiosamente fue apartado de Drogas Peligrosas a poco de concluir la investigación y hoy es jefe de una compañía del CAP, no demostró la profesionalidad accstumbrada por alguien a quien se le encomienda semejante misión: investigar a quien sería "capo" del narcotráfico en Córdoba. En más de un año de intervenciones telefónicas se escucharon conversaciones comprometedoras para al menos dos de los hoy sometidos a juicio (David Alberto "Laucha" Brandán y Maximiliano Alfredo Mustienes), quienes no se preocupaban por hablar en clave sino que directamente hablaban de la "frula" del precio, de la caidad y mencionaban al "Chancho", aunque a éste los investigadores no lo habrían escuchado nunca. Los dos supuestos "empleados" y encargados de hacer el delivery para "el Chancho" eran los proveedores de un hombre de la noche, de apellido Moyano, que pedía cocaína "de la buena" para distribuir en sus boliches.
En lo que va del juicio, el nombre de Copetti surgió por primera vez con el testimonio de la única mujer que está sentada en el banquilo de los acusados, cuya casa fue una de las 19 direcciones allanadas el jueves 24 de abril de 2008, cuando se produjo la captura del “Chancho” Sosa en una casa de tres pisos en Villa Carlos Paz.
La acusada Ivana Soledad Ferreyra, cuñada de Damián Sosa (hermano del "Chancho", con antecedentes por homicidio, robo y robo calificado, prófugo en la causa que se juzga) fue muy precisa al apuntar a un policía que supuestamente le habló después de que otro agente de civil, al que describió como "bien morocho y grandote" sacó una bolsa negra del baúl de un auto la que luego fue secuestrada de una cómoda de su casa. La mujer acusó al oficial principal Copetti (Oscar Alberto), quien apareció durante el allanamiento y le dijo: "Negrita... ya te tenemos". "Fue porque yo no arreglé ellos" aseguró en su momento la imputada que actualmente vive sola con tres hijos y subsiste con un quiosco y un plan jefas, y alguna ayuda del padre de sus chicos. De la lectura del testimonio se desprende que Copetti le comentó que la había entregado su vecina Nancy "Coca" González y a ella no le pasó nada porque "había arreglado".
Declara Copetti. El oficial Copetti, que sugestivamente meses después de los procedimientos y de la resolución de la jueza Garzón de Lascano decretando la libertad del "Chancho" Sosa, fue trasladado de Drogas Peligrosas a la Guardia de Infantería y hoy es jefe de compañía del CAP, fue el único testigo que declaró en la primera audiencia en la sala del Tribunal Oral Federal N° 1.
Recordó el testigo que a Sosa (lo consideró el cabecilla de la organización) se lo empezó a seguir a partir de una investigación anterior en las que estaban involucrados dos hombres de apellido Rearte, quienes compraban cocaína en Bolivia y la traían a Córdoba a través de personas "encapsuladas", lo que comúnmente se conoce como "mulas".
Al cabo de más de un año de seguimientos y escuchas telefónicas fueron capturadas las "mulas" y uno de los Rearte. Copetti indicó que se les ordenó seguir investigando y así, fundamentalmente por las intervenciones telefónicas, se lleagó a la "banda" del "Chancho" Sosa. En su relato, el policía comisionado (estaba a cargo de ambas investigaciones) habló de transas fotografiadas, de las conversaciones entre algunos de los imputados que directamente hablaban de entregas de droga y dinero, sin ningún reparo. "En las conversaciones siempre se escuchaba que al único que le querían comprar era al \'Chancho\' porque era el único que vendía cocaína de la buena". Aclaró el policía que Sosa se cuidaba de hablar y siempre cambiaba de línea.
El testimonio de Copetti comenzó a "hacer agua" cuando ante preguntas concretas no tenía respuestas acertadas. Varias veces tuvieron que "refrescarle" la memoria para que recordara detalles de la investigación que supuestamente debe haber sido la más importante de su carrera.Le mostraron el acta solicitando los 20 allanamientos. "Si debo haberla visto y leído", respondió ante una pregunta. Al darse lectura a su declaración en el expediente, Copetti dice que él fue al juzgado a pedir esos allanamientos. Algo parecido sucedió cuando le consultaron por qué había participado el Eter en el allanamiento a la casa de Villa Carlos Paz el 24 de abril de 2008 y quién había pedido la participación del grupo especial. "Se había visto un arma y por lo general siempre ingresa el Eter para no poner en riesgo la vida del personal de Drogas Peligrosas. La orden la debe haber dado alguno de los jefes de Drogas Peligrosas", dijo Copetti. Sin embargo, en el expediente había dicho otra cosa: "Yo pedí el apoyo del Eter".
Respecto a lo denunciado por la imputada Ferreyra sólo le preguntaron si cuando su casa fue allanada ingresó a la vivienda y si conocía a la vecina llamada Nancy "Coca" González. El oficial reconoció ambas circunstancias.
Testigo clave. Otro testimonio importante fue el prestado ayer por el fletero Jorge Roberto Gómez, quien fue uno de los dos testigos civiles que firmó el acta de allanamiento de la casa de Villa Carlos Paz, donde fueron detenidas 11 personas, entre ellas "el Chancho" Sosa. Según lo manifestado por Gómez ante el tribunal presidido por Julián Falcucci e integrado además por Jaime Díaz Gavier y José Vicente Muscará, cuando ingresó al inmueble y le leyeron el acta, "ya había muchos policías adentro y observé a 11 personas detenidas al lado de la pileta".
Precisó Gómez que “nueve hombres estaban tirados boca abajo en el suelo con las manos atadas (con precintos) a la espalda y dos mujeres, también inmovilizadas con las manos hacia atrás, estaban sentadas”. En cuanto a la droga secuestrada en el interior de la casa, el camionero recordó que comenzaron a revisar desde el tercer piso y cuando llegaron a un dormitorio de la planta baja, los policías “encontraron dos bolsas con droga”.
Mañana tendría que presentarse a declarar Sebastián García Díaz. ¿Concurrirá?

