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Los otros desaparecidos, entre misterio y angustia

Una decena de casos en la provincia de Córdoba en los últimos 12 años, de los cuales cuatro se produjeron en 2012, son datos de un fenómeno que parece crecer y genera preocupación.

10 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Los otros desaparecidos, entre misterio y angustia
Marcha. Familiares y vecinos piden cada mes por Jimena Arias (Facundo Luque/Archivo).

En lo que va del siglo, suman 10 los casos de personas desaparecidas en la provincia de Córdoba. En sólo dos de ellos hay condenas: una por homicidio, la otra por secuestro. De los otros ocho casos se sabe poco y nada, aunque en dos hubo detenciones y en muchos otros se teme lo peor. Pero el dato más preocupante es que antes se registraba una desaparición por año y ahora, en lo que va de 2012, ya son cuatro (aunque la cifra puede disminuir de dilucidarse los más recientes).

La lista comienza con Miguel “el Gaucho” Vera, quien desapareció el 8 de abril de 2001 en Cerro Negro. Por un gran trabajo de la Fiscalía a cargo de Eduardo Gómez, se llegó a saber que lo mató su hermano, quien, cercado por las evidencias, terminó por confesar. No obstante ser condenado a prisión, se llevó a su celda el secreto de cómo y dónde hizo desaparecer el cuerpo de la víctima.

Le sigue el caso de Mariela Bessonart, desaparecida en Villa María el 28 de septiembre de 2005. Fue dada por muerta por la Justicia civil, pero no por la penal. La causa tiene como único imputado a su exesposo, Rodolfo Delpino, quien permanece en libertad luego de haber cumplido un año en prisión acusado de privación ilegítima de libertad.

La semana pasada se cumplieron seis años de la desaparición de la ciudadana argentino-estadounidense Andrea Marina del Fa Svolos, quien residía en Laboulaye, ciudad donde la vieron por última vez en 2006. Según las pistas que sigue la investigación, su expareja, Jorge Rinaldi, aparece como el principal sospechoso.

El 1° de febrero de 2007 desapareció en la ciudad de Córdoba el abogado Pedro Chirino. Por el caso fueron condenados a 12 años de prisión por su secuestro (no por homicidio) el remisero Raimundo Carnavale y el empleado judicial Hugo Zuliani.El viernes próximo se van a cumplir cuatro años de la desaparición del joven Nicolás Sabena, en Río Cuarto. Los principales sospechosos son los integrantes de una familia de una zona rural cercana: Juan Francisco Vargas Parra, su esposa Adelina Flores y sus hijos Lucía y José (alias "Yaca") fueron detenidos e imputados de privación ilegítima de la libertad.

El 25 de octubre de 2009 fue vista por última vez en barrio Coronel Olmedo, de la ciudad de Córdoba, la joven Yamila Cuello, que por entonces tenía sólo 20 años. Es el único expediente judicial por desaparición en la provincia en el que se presume trata sexual.

Los otros cuatro casos son de este año: el 19 de febrero fue el último día que se supo de Facundo Rivera Alegre, “el Rubio del Pasaje”, quien salió de un baile del Sargento Cabral, en la ciudad de Córdoba y nunca más se lo vio. Dos semanas después, el 6 de marzo, se perdió el rastro de Jimena Natali Arias, de 22 años, quien fue vista por última vez en el ingreso al barrio Ciudad Evita, donde vivía. Le sigue el caso de Pedro Luis Murúa, un peón de 38 años que vivía en Pampa de Olaen, cerca de La Falda, quien fue visto por última vez el 6 de octubre pasado. Y el más reciente: Santiago Carlos Mattheus, un jubilado de Inriville, de 69 años, de quien ayer se cumplieron dos semanas de la última vez que fue visto en su pueblo.

Los motivos de cada una de esas desapariciones son distintos, pero el dolor de quienes los extrañan es similar y, en todos los casos, dejan una sensación de inseguridad y fragilidad que apunta directo a los actores responsables de evitarlos o resolverlos. Por sólo citar un ejemplo, la provincia de Córdoba cuenta con casi el doble de efectivos policiales que a principios de siglo y el gasto en seguridad ha crecido tanto en el presupuesto estatal como en la inversión privada y hasta familiar. Ni eso ni las tan promocionadas mejoras sociales que supuestamente lleva adelante el Gobierno nacional para contener a la delincuencia, a la trata, al narcotráfico y a las demás problemáticas que son causa de estos crímenes han evitado que este año se hayan registrado en nuestra provincia, hasta ayer, casi la mitad de todos los casos de desapariciones de personas en los últimos 12 años.

Con todo, hay señales de que Policía y Justicia pueden impedir que cualquiera de ellos se convierta en un crimen perfecto, como lo demuestra el tesón de los responsables de la causa judicial del “Gaucho” Vera, quienes llegaron a descubrir y condenar al asesino, aun sin el cuerpo de la víctima y sin el arma con la que se consumó el asesinato.