Otra jornada que comprometió a los policías imputados
El primer investigador de la causa declaró unas tres horas y sufrió todo tipo de presiones.
La de ayer debe de haber sido una de las audiencias más movidas del juicio por el asesinato al panadero Héctor Corradini. Las casi cinco horas de sesión tuvieron todos los elementos de una batalla judicial de tono no muy elevado. El debate se reanudó con un planteo del defensor del policía Mario Onainty, Juan Fernández Alé, quien pidió que se tomen medidas con los medios ya que se publican títulos y apreciaciones parcializadas. Señaló que, de persistir esto, iba a solicitar el aislamiento del jurado popular.El primer testigo fue el sargento primero Domingo Espiño, subordinado del comisario Oscar Aguilar en el Precinto 36. Su declaración sirvió para manifestar que su jefe no era de su agrado, que era verticalista y no escuchaba. Pero reconoció que no le constaba que hubiera cometido un ilícito.Más vale, la participación del testigo sirvió para dejar al descubierto disonancias con lo que sostenía el querellante Carlos Nayi, quien por pedido del defensor de Aguilar, Alejandro Pérez Moreno, será investigado por falsedad ideológica por sostener en una denuncia dichos de Espiño que éste ayer no reconoció. Por eso, el fiscal de turno investigará la cuestión.Pero, además, el defensor de Aguilar se cobró otra deuda con Nayi. Se quejó porque Espiño dijo que el querellante le manifestó que el ataque de hipertensión de Pérez Moreno fue una "chicana" porque su defendido pasaba un mal momento. Al igual que ante el anterior pedido, el tribunal dictaminó que Nayi debe responder ante el Tribunal de Disciplina de Abogados. Presión y moderación. El segundo testigo fue el primer investigador de la causa, el sargento retirado Gustavo Benavidez. A pesar de que el presidente del tribunal, Roberto Spinka, pidió que lo interroguen sobre aspectos que no se tocaron en sus 20 declaraciones anteriores, los defensores se abalanzaron sobre él. Miguel Ortiz Pellegrini –abogado de la viuda Brígida Segalá– atacó al policía sobre la cantidad de hipótesis que no investigó. El defensor de Aguilar protagonizó el entredicho más grande. Pérez Moreno cuestionó afirmaciones de Benavidez. Le preguntó si conocía dónde habían patrullado los móviles. Ante la negativa, dijo que no podía afirmar que haya habido "zona liberada".El presidente del tribunal hace gala en este juicio de una paciencia inagotable, acaso récord en la historia judicial. "Ya lo ha dicho", "ya lo ha aclarado" y otras intervenciones hacen que los abogados no se excedan con los testigos. No pocas veces ha frenado a Ortiz Pellegrini. Tras una respuesta, el abogado deslizó un comentario oído por Spinka, quien replicó: "Esas acotaciones son las que perturban al jurado, después no venga a decir que es la prensa".

