No saben cómo vigilar al CAP de noche
Ya no funciona el seguimiento satelital, lo que dificulta conocer dónde está cada patrullero. El jefe de Policía minimiza la situación.
Los tres patrulleros estaban parados en una plaza desolada. La madrugada estaba tranquila y, en la oscuridad, los coches pasaban inadvertidos. Tres policías dormían en sus asientos. Una oficial jugaba con su celular, mientras otros dos oían música a las risotadas. Cualquiera podría pensar que era una pausa de trabajo, de no haber sido que llevaban allí más de una hora sin hacer nada. Quiso el destino que un comisario pasara por allí (¿alguien le alertó?) y se topara con la escena. Los seis terminaron sancionados.
Lo ocurrido semanas atrás en un barrio del norte de Córdoba Capital grafica el nuevo dolor de cabeza de varios comisarios, aunque nadie quiera reconocerlo: lo que cuesta controlar el trabajo policial a la noche, cuando los jefes duermen.
Ocurre que desde hace tiempo no funciona el sistema de seguimiento satelital de los móviles. El sistema AVL ("Localización Automática de Vehículos", según la sigla en español) permitía conocer en computadoras en la Jefatura dónde estaba cada móvil, cuándo se movía, adónde iba y cuánto tiempo se quedaba en algún punto. De día, el AVL tampoco funciona, pero los responsables de los distritos están despiertos y en actividad, y con sus handies pueden verificar dónde está cada móvil.
"Es un lío saber dónde anda nuestra gente. Preguntás por handy y muchos te versean diciéndote que están en tal lado, laburando, pero en realidad no lo hacen. Eso afecta al trabajo. Además complica perseguir a los delincuentes, interceptarlos o llegar rápido a un robo", comentó un comisario.
"El AVL no anda y es un problema. Cuesta saber dónde está tu tropa. Antes, en una pantalla sabías si un móvil andaba paveando o en cosas raras", señaló otra alta fuente policial.
No hace falta imaginar mucho a qué se refiere. Cuántas veces se oyeron quejas de vecinos, cuando no de funcionarios judiciales, por móviles parados, y no precisamente en allanamientos, frente a domicilios apuntados como "quioscos" de droga, prostíbulos o aguantaderos. "Es jodida la noche. Tras un día de laburo, uno duerme y no anda controlando. No digo que mis hombres sean delincuentes, pero a veces se ponen a hacer cosas que no corresponden", acotó otro comisario.
Palabra del jefe. El jefe de Policía, Alejo Paredes, confirmó que el AVL dejó de funcionar, pero indicó que dentro de "algunos meses" volverá a andar, al tiempo que negó que sea imposible saber en qué anda cada coche.
"El AVL no funciona, pero vamos a relanzarlo en un tiempo. Servirá para mejorar la reacción del CAP y, a la vez, controlar a los móviles", dijo Paredes, y agregó: "Que un comisario diga que no puede controlar a su gente no puede ser. Para eso está la frecuencia radial. Y de noche, está el jefe de tropa".
Paredes explicó que algunos equipos se rompieron, mientras que otros fueron retirados de las camionetas y que no es fácil instalarlos en los autos patrulleros. En Capital circulan entre 180 y 200 patrulleros por día. La cantidad se reduce de noche. Las motos policiales tampoco cuentan con AVL.
A mediados de la década pasada, el Gobierno adquirió costosos aparatos de AVL a Movsat. El contrato duró dos años.
A los coches se les instaló un dispositivo de GPS que permitía observar cada móvil en una pantalla de PC en tiempo real, como puntos sobre un mapa digital. Así se podía administrar las unidades, trazar recorridos y llegar rápido a emergencias. Además, y no menos importante, se podía saber en qué andaba cada patrulla.
Varias veces, el Tribunal de Conducta Policial requirió informes al sistema 101 sobre un móvil en particular, ante una denuncia. Otras veces, los pedidos fueron desde la Justicia.
Movsat ofrecía los equipos en comodato o bien en venta final. La Provincia optó por comprar en un millonario contrato. "Cumplido el contrato, la Provincia no lo renovó más. Y los equipos se fueron rompiendo y no fueron reparados. Otros quedaron funcionando, pero nosotros no hacemos más el mantenimiento", dijo Alejandro Nizzola, gerente de Movsat. "Hicimos una propuesta a la Policía, pero no respondió", añadió.
En este sentido, Paredes indicó que no está de acuerdo con volver con esa firma, porque el servicio "es caro". "Pedían 1.600 pesos para sacar un AVL de un móvil y pasarlo a otro. Tenemos el hardware y preferimos conseguir nosotros un software y no depender de nadie", indicó. ¿Cuándo sería? No se sabe.
El desconocimiento de dónde está un CAP trae varias consecuencias. "No seamos ingenuos. Cuántos policías se dedican a hacer cagadas. Es un problema de siempre. El tema es que no podés darte el lujo de facilitarles la tarea, sin controlarlos", comentó un calificado vocero del Gobierno provincial. En parte, para evitar estos problemas, a los policías se los obliga a completar planillas con controles callejeros.

