Narco manco reclama mano
Encontraron cocaína oculta en una valija y le destruyeron una mano ortopédica para ver si había más droga. Es búlgaro y pide volver a su país para ver a su madre enferma.
Un narcotraficante de origen búlgaro reclama que el Estado argentino le proporcione una mano ortopédica porque cuando fue detenido en el Aeropuerto Internacional Córdoba, con cocaína disimulada en dos valijas, el personal de la Policía Aeroportuaria le destruyó la mano ortopédica que tenía para ver si ocultaba droga. Plamen Ivanov Apostolov fue interceptado a las 13.50 del 31 de enero de 2011 cuando se aprestaba a abordar el vuelo N° 6850 de la empresa Iberia, con destino a Milán, Italia, previa escala en Madrid, España.El búlgaro llevaba dos valijas y se le secuestró poco menos de un kilo y medio de cocaína (mezclada con cloruros) oculta en las estructuras metálicas de acarreo de las ruedas, en las manijas plásticas y en las bases plásticas.En la creencia de que el extranjero también escondía droga en la mano ortopédica, el personal de seguridad la destruyó, pero no se encontraron estupefacientes. Apostolov reclama ahora que le reintegren una mano nueva.El caso del búlgaro se suma a una serie de detenciones ocurridas en los últimos tiempos, todas con un patrón común: las "mulas" (personas que transportan la droga de distintas formas) son europeos, en especial del este, que llevan la droga de Sudamérica hacia el Viejo Continente.En un principio, las "mulas" que eran utilizadas por las organizaciones de narcotraficantes eran oriundas de Bolivia o del norte argentino.Sin embargo, como los controles fronterizos o en los puestos móviles de Gendarmería Nacional siempre se focalizaban en personas de esas características, las bandas internacionales de "narcos" advirtieron que ese "celo" de los gendarmes atentaba contra sus intereses y llegaron a la conclusión de que saldría más barato reclutar "mulas" europeas y de otros países del mundo, las que, además de transportar la cocaína procedente de Bolivia hasta Córdoba o Buenos Aires, podrían entregarla en su destino final, en especial España, por donde ingresa más del 70 por ciento de la droga que se distribuye por toda Europa.La estrategia dio sus resultados y, durante mucho tiempo, supuestos turistas, hombres y mujeres por lo general altos y rubios, con mochilas, filmadoras y cámaras fotográficas en mano, entraban y salían de Bolivia cargados con cocaína, burlando los controles. "Quiero ir con mi mamá". En una entrevista con el fiscal del Tribunal Oral Federal N° 1, Maximiliano Hairabedian, el singular narco dijo que "tenía que volver rápido a Bulgaria" porque la madre no sabía que estaba preso, ya que él le hizo creer que estaba trabajando en Córdoba y estaba ganando muy bien. "Comentó que le dijo eso para no afligirla porque sufría del corazón", recordó el fiscal de la Cámara que ha fijado el 24 de mayo como fecha para iniciar el juicio contra el búlgaro. Junto a Apostolov será juzgado también Suárez Mejía, un ciudadano peruano que pretendía abordar el mismo vuelo con dos valijas y que transportaba una cantidad similar de cocaína utilizando el mismo ardid.Ambos extranjeros serán juzgados por el delito de contrabando de estupefacientes en grado de tentativa.En caso de ser condenados, los extranjeros son expulsados del país al cumplir el 50 por ciento de la pena.Habrá que ver ahora si el búlgaro manco logra que al fin le restituyan una mano ortopédica nueva.
“Mulas” de exportación
Falsos turistas. En los últimos meses se ha detenido a numerosos ciudadanos de Europa, en especial de los países del este de ese continente, que son descubiertos como "mulas" que intentan llevar droga, en especial a España. Utilizan para ello toda clase de recursos, como envolverla en chocolates y otros recuerdos comunes que pueden llevarse los turistas.También mujeres. Uno de los casos más recordados es el de dos ciudadanas letonas que hace pocas semanas fueron juzgadas tras ser detenidas en el Aeropuerto Taravella con una importante cantidad de droga.

